Siento admiración por lo que hacen otros

victor palauSiento admiración por lo que hacen otros sectores profesionales. Siento admiración por cómo los taxistas se manifiestan por la entrada de Uber en España, veo cómo las amas de casa se quejan por multitud de temas, siento admiración por cómo las asociaciones de gays y lesbianas se manifiestan, con ‘orgullo’, una vez al año para tener visibilidad, siento admiración por las enfermeras cuando ponen el grito en el cielo porque el consejero de Sanidad de Madrid dice que posiblemente la enfermera ‘pudo mentirles’, pero aún más allá de la pataleta, la enfermera pone una demanda contra el consejero por ‘atentar gravemente contra su honor’…

#Benidormbytalents

© Montisinos

¿Y nosotros qué?

Los diseñadores, los creativos, los culturetas a los que nos gusta esto de la imagen y la cultura visual, nada de nada. Como mucho, nos limitamos a unos cuantos tweets de indignación, a compartir cervezas y enfado con nuestros colegas y a leer las notas de lamento de las asociaciones que nos representan. Eso es todo.

Incluso en algunos casos nos conformamos con aquello tan manido de ‘es que es legal’, y ahí nos resignamos. También es legal que te llamen mentiroso, pero se reacciona. Uber es legal, pero se le advierte a la administración de las irregularidades y desigualdades. Se movilizan aunque sea legal.

¿Quién nos representa?

Es una pregunta que me hago muchas veces. Los que parece que deben representarnos se limitan a emitir comunicados de resignación e indignación que sirven de poco. Y ahí finaliza su capacidad de movilización. A pesar de estar en la industria creativa nuestros representantes tienen poca inventiva para pensar en acciones de movilización.

Muchos de los que deberían dar soluciones se preguntan cuál es la solución. Mal vamos si no saben qué hacer. Parece que no son capaces de abrir un Change.org y pedir firmas, parece que no saben crear un hastag para unir toda la indignación, parece que no saben conseguir titulares en la prensa para dar visibilidad a nuestro enfado, parece que no son capaces de convocar un ‘troleo’ digital, parece que no saben buscar pretextos legales, parece que no saben…

Lo que ocurre es que no se sienten ‘agraviados’ cuando la administración nos dice en nuestra cara que nuestro trabajo lo puede hacer cualquiera sin más. No se sienten aludidos cuando nos hacen trabajar gratis, no se sienten aludidos cuando nos cobran impuestos por nuestra actividad, pero no se les exige lo mismo a los que se presentan a concursos públicos, no sienten que está amenazado nuestro patrimonio visual, no sienten que nadie esté atentando contra nuestros intereses…

Sin embargo, sí se sienten alterados cuando atentan contra los suyos y entonces pelean y buscan abogados. ADCV acaba de ganar parcialmente el recurso que le obligaba a pagar 24.000 euros de multa por el Valor del Diseño, dejándolo en 6.000 euros. Parece que habrá que ‘multar’ a las asociaciones para que reaccionen y pongan a un abogado para que defienda nuestros intereses, igual que lo hacen para defender los suyos.

No somos incomodos

En el fondo lo que ocurre es que no se quiere incomodar. Ser incómodo significa pelearse, llevarse alguna bofetada, enemistarse con más de uno, pero las asociaciones no están en posición de hacerlo. Están más en la posición de pedir y ser dóciles. Si durante los últimos 25 años hubiéramos sido la piedra en el zapato de los políticos seguro que ahora los políticos ya nos tendrían en cuenta, ser incómodo a corto plazo es muy incómodo, valga la redundancia, pero a largo plazo es una buena medicina. Lo han conseguido otros colectivos con un peso específico mucho menor que nosotros, lo consigue una enfermera que es capaz de arrancarle una disculpa a un consejero y sentarlo en el banquillo. Si ellos pueden, nosotros también deberíamos de poder. Hay cientos de razones.

¿Quién empieza? Me gustaría sentir admiración por mi sector.

 

  • En mi opinión, la diferencia está en que otros gremios consideran a los compañeros de profesión, eso, compañeros. Gente igual, con los mismos problemas y necesidades, un grupo que trabaja junto y lucha junto.
    Los diseñadores nos pasamos la vida intentando demostrar quién “la tiene más grande”, intentando dejar la boca abierta a los demás con el nombre de la agencia en la que trabajamos o el logo de la gran empresa que hemos colocado en nuestro portfolio o simplemente criticando el trabajo de otros diseñadores.
    Nosotros no buscamos el bien común. Buscamos nuestro propio bien. Y, como dice @Byron, la prueba está en que son justamente otros diseñadores los que luego nos quieren contratar con unas condiciones laborables penosas. Y luego oyes eso de “Es que este mercado funciona así si quieres ser alguien”.
    Es cierto que muchas veces otras personas no relacionadas con el campo del diseño nos desprecian. Pero creo que el problema está en que nos machacamos unos a otros y aceptamos que hemos de chupar los culos de los diseñadores estrella para llegar a ser nosotros esos a quien se les chula el culo. O de quien sea.
    No somos un grupo unido. Por eso no luchamos ni defendemos el gremio. Pero, eh, siempre podemos tener un Laus.

  • Lucas

    En Madrid, en estos momentos, la asociación está secuestrada y maniatada con lo que no caba esperar ninguna defensa de nuestros intereses. Por lo que sé en Barcelona se preocupan más de los Laus que de cualquier otra cosa, a no ser que afecte a algun ‘gran diseñador’ del gremio, y en Valencia ya vemos que más de lo mismo. Triste, muy triste.

  • Actualmente no existe una noción de gremio. Es irrefutable.

    Las agencias y estudios con más trayectoria y peso –que deberían dar ejemplo y estar a la altura de su reputación y cumplir con su responsabilidad social– parecen indiferentes y meramente preocupadas en obtener premios y a competir entre si. La gran mayoría de asociaciones, complacientes, no se atreven a morder a quien les alimenta, evidenciando su papel de puro atrezzo. El resto, somos pequeños estudios o freelance, atomizados e individualistas, la mayoría resignados o preocupados por la mera subsistencia, y que lo de conciencia gremial o afinidad al sector no suena lejano o, directamente, a chino.

    Personalmente, lo que más lamento es que, precisamente, el colectivo creativo es, en esencia, colaborativo. No obstante, no hay forma de cohesionarnos más allá de ir a tomar unas cañitas o saludarnos en algún festival.

    Señores, el barco se hunde pero ahora solo estamos preocupados por nuestros particulares salvavidas. La buenas noticia es que podemos construir uno nuevo, juntos. Nos lo creemos y empezamos?

  • Anonimx

    Alucino con lxs que decís que los que deben proteger nuestros intereses están pensando en los suyos… ¿Qué esperabais? ¿De verdad creeis que unos supuestos representantes nos van a conseguir un trabajo digno? Los taxis paralizan la ciudad, los mineros también ¿Por qué? muy sencillo, porque están organizadxs. Si de verdad queremos conseguir algo hay que empezar por uno mismo, no dejar todo en manos ajenas y luego quejarse de que no lo hacen bien, necesitamos autoorganizarnos para poder dar una respuesta.
    Para German, ¿Dejar de diseñar? o mas bien hacer una supercampaña en contra de todo esto que nos oprime? No veo a nadie que pueda hacer mejor un trabajo de difusión que nuestro sector.
    Para el escritor del artículo debo contestarte a tu última pregunta
    – ¿Quién empieza?
    – Deberías empezar tú y no esperar a que otros hagan algo para sentirte admirado, ese es el gran problema, siempre queremos que “otrxs” hagan las cosas por nosotrxs, pero tenemos que tener muy claro que lo que no hagamos nosotrxs mismxs nadie lo va a hacer.
    Veo que en general hay un ambiente muy delegacionista, imagino que derivado del pensamiento capitalista ya que una parte muy grande de nuestro trabajo se basa en este sistema, y fuera de él perdería su sentido.
    Hay que construir un sentimiento colectivo a todos los problemas que nos afectan de manera global y afrontarlos como trabajadorxs explotadxs, que es lo que somos la mayoría

  • Byron De Tierra

    Como no deberíamos alzarnos si incluso hay agencias de diseño que explotan a sus trabajadores ( De los cuales los dueños son son titulados en diseño), como no hacerlo si en nuestras propias universidades entra cualquier empresa a parar clases por uno de sus concursos, que según ellos es para “que nosotros nos demos a conocer”, como no hacerlo si hay personas que imparten cursos de 1 mes, en los cuales prometen volverte “un diseñador de primera”. Pero no es todo, incluso hay cursillos de como ser diseñador repartidos por youtube, hechos por los mismos diseñadores (con los cuales creen poder conseguir seguidores),muchos trabajos son denigrados y no es por que algún trabajo sea mas laborioso que otro o requiera una preparación “extraordinaria”, si no por la simple y llana ignorancia de la gente y esto en parte es culpa nuestra, por mucho que amemos nuestro trabajo siempre tenemos que respetarlo y hacerlo respetar.

    Siempre recalco a la gente que esto del diseño es así; hacer una lasaña no te hace Chef, bajarte un programa para obtener una contraseña de wiffi no te hace hacker, ayudar en los problemas de tus amigos no te hace psicólogo, creer saber para que sirven algunas pastillas no te hace medico y sobre todo usar filtros en photoshop no te hace diseñador. Hay demasiada gente que cree eso, como diría todo es fácil cuando uno no lo hace.

    Creo que uno de los muchos aportes para que esto deje de ser así, sea instruir a la gente que este es un trabajo en el cual se necesita mucha preparación, experiencia y sacrificio (horas y días sin dormir). El mundo necesita cambios constantes, no puede ser de otra manera una lucha interminable por lo que es justo.

  • German

    No tenemos ningún poder para amedrentar a los políticos o sus secuaces. Los taxistas pueden paralizar una ciudad, las enfermeras lo mismo… que hacemos nosotros para que le afecte al resto de la sociedad… ¿dejar de diseñar? Aún así, es verdad que hay que hacer algo y solo lo pueden hacer las asociaciones. Habrá que esperar sentados.

  • Andrés

    En Madrid, en Barcelona, en Valencia… la historia es la misma. Los que deberian de proteger nuestros intereses están pensando en los suyos. Aquí en Madrid es tan evidente que ya nadie espera nada. Triste

  • Anónimo

    En este sector, sólo se hace esto: escribir textos de cuán en desacuerdo e indignados estamos con todo esta situación, vemos cuántos likes tenemos y punto. Nada más. Ahí se queda.

    Ahora yo estoy en situación de desempleo porque me tuve que ir de mi trabajo, porque, o era preocuparme por mi salud mental y vida personal, o tener un sueldo a fin de mes. Y qué queréis que os diga. Yo todavía me quiero un poquito. Pero sin embargo, no doy mi nombre, porque puede que personas que conocen a muchas otras pueden ver esto, y jugarme todo en contra.

    Todos vemos la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el nuestro. Y la viga que tenemos en el sector del diseño gráfico, publicidad, ilustración, etc., no es precisamente pequeña. Que levante la mano, quién no conoce alguien que sabe a que hora entra a currar, pero no a qué hora sale; alguien quien está trabajando sin contrato; alguien que en su nómina pone que es administrativo y es uno de los diseñadores que hace que el curro salga; alguien que lleva 2 años esperando cobrar una factura de 500€; alguien que tiene que ir a currar sábados y domingos porque simplemente a la hora de organizar el curro se contaron con esos días…. Sigo? Creo que más de uno ni se ha atrevido a pensar en levantar la mano.

    Yo soy diseñadora en Madrid y aquí, los que tienen que dar la cara a gran escala por nosotros, están más preocupados en su propio ego y en mantenerse ellos a flote, que lo que pase dentro de la profesión. Les da exactamente igual. Basta sólo con mirar un poco en internet para darte cuenta. Y entonces qué hacemos? Cuál es la vía de actuación para que nos tomen más en serio, si ni siquiera los que “nos representan” lo hacen? Si se hacen planes estratégicos para valorar más la profesión y lo que te encuentras es un “Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago” más grande que una casa. Parece que se ríen en tu cara.

    Yo no hago nada porque tengo miedo, antes, de perder mi trabajo, y ahora, de no encontrar ninguno. ¿Qué quién empieza? El que tenga una gran cantidad de contactos y un peso en el sector, porque el resto estamos acojonados y lo que digamos no va a tener la repercusión suficiente. Pero a ver quién es el valiente “de poner todo eso” en la mesa de juego.