El misterioso robo del «trabajo» en el estudio de Sagmeister & Walsh

El estudio de Sagmeister & Walsh ha sido víctima de un robo. «Los detalles exactos aún no han sido revelados, pero calculan que el valor de su pérdida es sustancial», según publica Creative Review. «La cámara del estudio, que transmite imágenes en vivo del estudio para su página web, ha sido restaurada después de ser desconectada por motivos de seguridad. El robo fue captado por la cámara y la policía ha lanzado una secuencia de imágenes fijas para ayudar en la identificación de los sospechosos».

El misterioso robo del «trabajo» en Sagmeister & Walsh

Echémosle imaginación. ¿Qué pasaría si que entran en tu estudio y se llevan tu trabajo? ¿Hasta dónde llegaría la catástrofe? ¿Sería una mezcla entre ira, enfado, rabia, desasosiego, consternación…? Pues esto es lo que en principio están experimentando en Sagmeister & Walsh de confirmarse la noticia que aparecía publicada ayer en CreativeReview. Según explica el magazine, el estudio de los célebres diseñadores ubicado en el 206 W de la calle 23 en Nueva York fue objeto de robo aproximadamente a las 04:36 h. Las cámaras del estudio pudieron grabar a un grupo de 3 hombres que irrumpió en el estudio del cuarto piso para robar «el trabajo» de Sagmeister & Walsh.

Los propios Sagmeister & Walsh hacían público este hecho vía Twitter con el siguiente mensaje:

«Estamos profundamente tristes por esta pérdida. La próxima vez, coged la impresora».

El misterioso robo del «trabajo» en Sagmeister & Walsh
Ese tweet dirigía al link de Creative Review, donde aparecían algunos detalles de la noticia. Por el momento no han publicado nada más sobre el misterioso robo, ni en su web, ni en Facebook, y tampoco se han hecho eco en otros medios. Y decimos misterioso robo porque todo huele a un fake perfectamente orquestado. Si se observa la imagen animada, es cierto que aparecen tres ‘ladrones’. Pero, ¿por qué esa mirada directamente a cámara? ¿Por qué sustraer solo la alfombrilla work? Ahí es está una de las claves, porque al parecer, no se han llevado nada más. O estos ladrones son tontos muy tontos o aquí hay algo que no encaja…

Inmediatamente, muchos followers han hecho llegar su preocupación al estudio por lo sucedido, mientras otros tantos escribían escépticos su opinión.

El misterioso robo del «trabajo» en Sagmeister & Walsh

Stefan Sagmeister, uno de los diseñadores más reconocidos en el mundo, estableció su estudio en 1993 en Nueva York. Desde entonces no ha dejado de innovar y sorprender al mundo con su trabajo. Jessica Walsh, diseñadora y directora de arte comparte esa locura creativa que hace que su estudio de diseño sea único. Su sitio web es un claro ejemplo de esto, incluyendo la decisión de utilizar una cámara en directo enfocando el estudio como su página de inicio. De esta forma los internautas pueden acceder en tiempo real a lo que está sucediendo en su espacio de trabajo.

«Nunca pensamos que algo así podría ocurrir. Cuando lanzamos nuestra página web pensamos que sería una buena forma de mostrar nuestro trabajo diario a los que nos admiran. Ahora el trabajo se ha ido», afirmaba Stefan Sagmeister.

El misterioso robo del «trabajo» en Sagmeister & Walsh
Creative Review ofrece su apoyo al estudio creativo: «Queremos mostrar todo el apoyo posible a Sagmeister, Walsh y sus socios –dicen–. Vamos a ayudar a identificar a los autores de este robo. Por favor, ayúdanos a difundir la noticia para que actos como estos no queden impunes. Juntos podemos encontrar a los responsables de esto».

El tiempo dirá si se trata de un fake o éste sólo es fruto de nuestras sospechas. Tratándose de Sagmeister y Walsh, todo es posible. Por nuestra parte, estamos a la espera de sorprendentes (seguro) nuevas noticias.

creativereview.info/sagmesiterwalsh-got-robbed
sagmeister&walsh

 

 

 

  • Baluped

    Fake!

  • Pingback: Los ladrones de Sagmeister & Walsh dan la cara()

  • Jan Jansen

    S&W lo van a tener difícil para reemplazar la alfombrilla WORK. Pobres. Espero que ahora no se le de por entrar y atracar la STORE.

  • Rubén Gálvez

    Hace 8 años, al llegar la que era mi oficina por aquel entonces, me encontré con un espectáculo dantesco, y no, no me ocurrió a mi: Los chicos de la oficina de enfrente, un estudio de arquitectura, se arremolinaban junto a viandantes curiosos junto a la puerta. Caras de desolación y mucho silencio. Habían robado los equipos informáticos forzando la reja exterior. Creímos en aquel entonces que por la dimensiones de la abertura tenía que haber sido un niño o alguien muy pequeño el encargado de “la recolección”.

    En una época en la que “la nube” no tenía el protagonismo que hoy tiene aquel episodio fue el preludio de la catástrofe. Las copias de seguridad estaban también en el estudio, y por supuesto se las llevaron.

    Tuvieron que cerrar. Proyectos inacabados acabaron en manos de gentuza que no le daría el valor que tenían. Como se suele decir, no es tanto el valor económico de los materiales, sino el destrozo laboral que se ocasionó durante aquella noche.

    No hay seguro que pague eso. No hay seguro que llame a tu cliente y le explique que su proyecto no podrá ser entregado.

    Hoy día, por suerte, las cosas son más sencillas.

  • Guest

    Hace 8 al llegar la que era mi oficina por aquel entonces me encontré con un espectáculo dantesco, y no, no me ocurrió a mi: Los chicos de la oficina de enfrente, un estudio de arquitectura, se arremolinaban junto a viandantes curiosos junto a la puerta. Caras de desolación y mucho silencio. Habían robado los equipos informáticos forzando la reja exterior. Creímos en aquel entonces que por la dimensiones de la abertura tenía que haber sido un niño o alguien muy pequeño el encargado de “la recolección”.

    En una época en la que “la nube” no tenía el protagonismo que hoy tiene aquel episodio fue el preludio de la catástrofe. Las copias de seguridad estaban también en el estudio, y por supuesto se las llevaron.

    Tuvieron que cerrar. Proyectos inacabados acabaron en manos de gentuza que no le daría el valor que tenían. Como se suele decir, no es tanto el valor económico de los materiales, sino el destrozo laboral que se ocasionó durante aquella noche.

    No hay seguro que pague eso. No hay seguro que llame a tu cliente y le explique que su proyecto no podrá ser entregado.

    Hoy día, por suerte, las cosas son más sencillas.