¿Quién diseñó la portada de Nevermind?

Nevermind, el segundo disco de Nirvana que rompió los esquemas del rock para encumbrar el movimiento grunge ha cumplido 25 años. La portada del álbum está considerada como una de las 100 Mejores portadas de discos de todos los tiempos y también una de las más polémicas.

Portada de Nevermind, de Nirvana

El mismo Storm Thorgerson –diseñador de Hipgnosis y considerado el mejor diseñador de portadas de la historia– se deshizo en elogios sobre este trabajo llegando a afirmar de Nevermind (1991) que es un ejercicio «lleno de poesía y de cinismo». Todo un halago para una portada que inicialmente no estaba destinada al éxito.

La imagen del bebé desnudo nadando bajo el agua, el anzuelo y el billete es hoy una de las más célebres de la historia del rock. El diseño final corrió a cargo de Robert Fisher, responsable del Departamento Artístico de Geffen, quien había crecido escuchando a Led Zeppelin, Yes y Pink Floyd, y empapándose a su vez de sus llamativas portadas –muchas de ellas diseñadas por el maestro Thorgerson–.

El mismo Robert Fisher recuerda a la banda como un grupo de «inocentes caras frescas» que estaban abiertos a la colaboración. Eran un poco el reflejo inocente de sí mismo. Fisher se había graduado en la Escuela de Arte de Los Ángeles en 1989. Cuando le encargaron este trabajo, sólo había estado fuera de la escuela técnica un año más o menos. «Esta fue la primera portada que me permitieron hacer por mi cuenta», explicaba Fisher.

Al parecer, Kurt Cobain se presentó con dos ideas para el diseño de Nevermind. La primera fue una foto de un parto bajo el agua. Para la segunda, el cantante mostró la foto de mono que él mismo había tomado y que finalmente aparece en la contraportada del álbum. Fisher apostó por la idea del nacimiento bajo el agua.

Contraportada de Nevermind, de Nirvana

Sobre el proceso de diseño, Robert Fisher explica: «Investigué las fotografías de los partos bajo el agua, pero las encontré demasiado gráficas para la portada del álbum. Aunque el efecto shock era bueno, Geffen nunca lo habría aprobado. Encontré una foto de un bebé nadando bajo el agua y me gustó. Le mostré a Kurt la foto del bebé y le gustó, pero sentía que necesitaba algo más».

El precio por los derechos de imagen era prohibitivo –unos 7.500 dólares–, por lo que Geffen contrató al fotógrafo Kirk Weddle para que tomara una foto similar. El éxito de la banda no había llegado aún. Y Geffen pagó el fotógrafo 1.000 dólares por sus servicios.

Hay una versión ligeramente diferente de la historia del diseño de la portada. Por lo visto, Kurt quería una imagen más fuerte. La noche anterior se había quedado dormido viendo un programa de televisión donde se veía un parto bajo el agua. El líder de Nirvana quería que la imagen fuera la del nacimiento de un bebé bajo el agua en el momento en que sale de la vagina. Incluso lo bocetó en su diario. Sin embargo, se percató del lado gore y sanguinolento. La versión definitiva del bebé desnudo fue su back-up.

Nirvana en la sesión de fotos con Kirk Weddle para Nevermind
Weddle montó el set de grabación en una escuela de natación en Pasadena donde había un montón de padres que llevaban a sus bebés a clases. Uno de los padres era Rick Elden, que según algunas versiones era un amigo del diseñador de la portada, Robert Fisher, y según otros era un amigo del fotógrafo Weddle. El hijo de Elden, Spencer, verdadero protagonista de la historia, afirmaba en 2015 para The Guardian:

«Yo tenía cuatro meses de edad y mi padre estaba asistiendo a la Escuela de Arte en aquella época. Sus amigos solían pedirle ayuda con sus proyectos. Así que su amigo el fotógrafo Kirk Weddle lo llamó y le dijo: ‘¿Quieres hacer algo de dinero hoy y lanzar a tu hijo en la piscina?’. Y él estuvo de acuerdo. Mis padres me llevaron allí abajo. Al parecer tocaron en mi cara para estimular mi reflejo ‘chistoso’, me sumergieron, tomaron unas fotos, y me sacaron. Y eso fue todo. Se les pagó 200 $ y fueron a comer tacos después. No fue gran cosa».

Según Weddle, la foto de Spencer destacó como «el tiro perfecto». Una instantánea que ha garantizado su inmortalidad. «Me alegro de que me eligieran. Y también estoy contento de que no haya sido para algo así como un álbum de Backstreet Boys», afirmaba Spencer Elden para The Guardian. La banda también realizó una sesión fotográfica en la piscina.

La portada de Nevermind de Nirvana también ha pasado a la historia del rock por ser una de las más polémicas. En la foto en sí, si te fijas bien en el lado derecho del bebé se puede divisar la marca de la mano de su padre –algo trivial, pero que no fue punto de preocupación–. No, la preocupación de Geffen era que las tiendas de discos y los compradores se sintieran ofendidos por mostrar el pene de un bebé.

Al parecer, se propuso a la banda una segunda versión de la portada en la que la imagen del pene se viera borrada. Sin embargo, Kurt Cobain no cedió y exigió que si esto se hacía, tendrían que poner un adhesivo que dijera lo siguiente: «Si se siente ofendido por esto, usted debe ser un pedófilo encubierto». Geffen reculó.

Tras la sesión fotográfica y ya con la foto de Spencer seleccionada, la banda aún no estaba satisfecha. Echaban en falta algo. Estuvieron debatiendo si poner un sedal con anzuelo, pero no se decidían qué debía llevar este: carne, pescado… Finalmente a alguien se le ocurrió la idea del billete.

En 1991, Robert Fisher jamás hubiera pensado que el álbum Nevermind de Nirvana haya llegado a formar parte de la colección del MOMA.

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Nirvana en la sesión de fotos con Kirk Weddle para Nevermind