¿Por qué hablar de mujer y diseño?

Desde que nació Gràffica, todos los años cuando llega el 8 de marzo nos surge cómo abordar el tema Día Internacional de la Mujer. Este 2015 hemos querido contar con la voz de diferentes diseñadoras para que nos cuenten en primera persona cómo ven la profesión y saber cuál es la posición de la mujer en el diseño. Desde aquí damos las gracias a Astrid Stavro, Ena Cardenal, Carla Cascales y Laura Meseguer por sus valiosas palabras y reflexiones sobre un tema que encierra gran complejidad.

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¿POR QUÉ UN DÍA DE LA MUJER? ¿POR QUÉ HABLAR DE MUJER Y DISEÑO? ¿POR QUÉ EL TRABAJO DE LAS DISEÑADORAS TIENE MENOR VISIBILIDAD QUE EL DE LOS HOMBRES? ¿INFLUYE EL GÉNERO EN EL DISEÑO? ¿POR QUÉ ENTRE LOS ‘REFERENTES DEL DISEÑO’ HAY MUCHOS HOMBRES Y POCAS MUJERES?

Debo admitir que en mi caso particular, no soy partidaria de tener que celebrar un ‘Día de…’ y menos un ‘Día de la mujer’, y menos aún un ‘Día de la mujer trabajadora’. Menos aún me gusta que me feliciten un día por el hecho de ser mujer. Posiblemente porque esta celebración me obliga a hacerme muchas preguntas. Entiendo que esta premisa ya implica que hay algo que no encaja. Es decir, ¿por qué se celebra el día de la mujer y no el día del hombre? Es obvio, que esa ‘celebración’ obedece a que hay que consagrar los ‘logros’ obtenidos en la lucha de la mujer por evitar una desigualdad. Y si esa celebración se mantiene aún hoy viva, significa que la desigualdad permanece vigente. Lo que irrita al abordar este tema es que parece que se deba dar visibilidad a la mujer solo por el hecho de serlo y no por lo buena profesional que es, por sus trabajos y sus méritos propios. El problema lo encierra la misma pregunta, el hecho de tener que preguntar.

¿Por qué entonces hablar entonces de mujer y diseño? Incongruente, diréis y con razón. En este caso cito las palabras que me dijo Astrid Stavro al plantearle la cuestión para este artículo: «¡El tema del siglo!». Astrid ha escrito artículos, ha compartido conferencias y entrevistado a mujeres diseñadoras en diferentes partes del planeta y según me explicaba es una pregunta habitual en «todas las entrevistas».

Gracias a los correos y las conversaciones que hemos intercambiado, así como los artículos y material que ha compartido conmigo, ha sido posible abordar este tema de la mujer en el diseño con un enfoque más global –aunque seguro que hay cuestiones que quedan por tocar–. Un asunto complejo, muy complejo; mucho más de lo que pensamos y que en cierto modo ha sido como destapar la caja de los truenos. Preguntada sobre este asunto, Astrid, a su vez me remitió a otra conversación que tuvo con Paula Scher.

«Cuando le hice esta pregunta genérica a Paula Scher y le dije que tenía mis dudas haciendo la pregunta me dijo –en inglés, que suena mejor–: “¿Y entonces por qué ‘cojones’ me lo preguntas?”. Excelente repuesta, sobre todo porque me hizo reflexionar mucho más en la pregunta y de dónde viene. Me di cuenta que la pregunta no era personal, es decir, la hice como me lo preguntas tú, ‘por cumplir’ con el día de la mujer sin reflexionar en lo hondo».

Ante este planteamiento, una se queda sin palabras. Para Astrid otra cosa hubiese sido «preguntar, de mujer a mujer –porque yo preguntaba desde el cliché–: ¿cómo vives tú el machismo cotidiano y endogámico, siendo una mujer de poder, tu rol en el mundo del diseño? De hecho, no habría nada más que decir al respecto». Lo que es innegable es que la visibilidad de la mujer en el diseño es mucho menor que la del hombre. Y en este aspecto es en el que queremos arrojar algo de luz.

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Un buen diseño no es cuestión de género
Cuando en Gràffica nos planteamos publicar un nuevo artículo no miramos si quien está detrás es diseñador o diseñadora; si es un proyecto bueno e interesante, se publica. Y es que, tal y como afirma Laura Meseguer, «el talento no es cuestión de género». Sin embargo, si revisamos el histórico de artículos, es cierto que hay más proyectos publicados sobre diseñadores que de diseñadoras. Incluso en los Premios Gràffica se nos ha reprochado la escasez de mujeres. Y aunque con el tiempo la mujer ha ido adquiriendo mayor visibilidad, todavía existen desigualdades de género en el diseño gráfico, tanto como en otros campos profesionales. Hagamos un ejercicio mental y pensemos en los grandes eventos de diseño, al ver sus programas, comprobamos que entre los ponentes abundan los nombres masculinos si bien la presencia presencia femenina es frecuentemente escasa.

Lo mismo sucede cuando alguna vez hemos preguntado por grandes referentes del diseño, la respuesta llega cargada de nombres de diseñadores [antes que de diseñadoras]: Milton Glaser, Paul Rand, Saul Bass, Neville Brody, Massimo Vignelli, Sagmeister, etc. y en alguna ocasión Paula Scher. Esto por poner ejemplos internacionales, si nos quedamos en España, en la mayoría de ocasiones la respuesta queda en blanco [en lo referente a féminas] o como mucho alguien cita a Pati Núñez, la única mujer Premio Nacional de Diseño hasta el momento. Si afinamos aún más y preguntamos por tipógrafas aún se complica más el tema.

La formación en el diseño y el juego de poder
Un factor que tradicionalmente ha incidido para que esta ecuación no sea igualitaria está en la formación, en el sentido de que antes los hombres buscaban más esta profesión y era un campo poco cultivado por las mujeres. Laura Meseguer comenta:

«Siempre ha tenido mucha más difusión el trabajo de diseñadores en medios de comunicación, publicaciones, conferencias, etc. Al haber más profesionales es lógico que haya un número mayor de diseñadores de relevancia, pero las cosas están cambiando».

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Un dato que corrobora Carla Cascales, la diseñadora más joven a la que hemos preguntado. Ella nació en 1989, estudió en la Universidad Pompeu Fabra y Elisava, y nos constata esa mayoría femenina en las aulas. Otra cuestión es el lado docente:

«La mayoría de mis profesores han sido hombres, sobre todo en las asignaturas de creatividad y diseño, en las menos teóricas».

La otra cara de la moneda es que, si bien «hay más mujeres que hombres estudiando diseño en escuelas y universidades, curiosamente, la mayoría de los diseñadores gráficos que acaban montando sus propios estudios son hombres», expone Astrid Stavro, lo que abre una nueva cuestión.

«¿Qué pasa con las mujeres? Muchas de ellas acaban trabajando para otros estudios y agencias. Son pocas, poquísimas las que fundan sus propios estudios».

En el caso de mujeres tipógrafas, aún es más llamativo. Sin embargo, Laura Meseguer que es profesora de tipografía y de diseño de tipografías y además dirige su propia fundición, Type-Ø-Tones, no es tan taxativa sobre este aspecto. «El diseño de tipografías es una disciplina que requiere talento, pero también una gran dosis de pasión, tenacidad y dedicación», afirma. «Actualmente hay muchas diseñadoras de tipos que tienen esas cualidades. No creo que ser mujer sea un obstáculo».

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Ena Cardenal es más tajante al respecto. Al igual que en otras esferas de la sociedad, la visibilidad o no visibilidad, la discriminación o no de la mujer obedece a un juego de poder, pero también a un tema cultural y educacional.

«El poder está en manos de hombres de entre 50 y 60 años, en diseño y en el mundo en general», afirma Ena.

Ena estudió en el Colegio Alemán, «un colegio mixto en el que había cero de troglodismo» –dice– «me educaron igual que mis compañeros». La sorpresa llegó cuando se tuvo que incorporar al entorno laboral. «No me lo podía creer que ciertos comentarios y actitudes tuvieran que formar parte de mi día a día. Fue un auténtico shock», en el que la diseñadora llegó a cambiar su forma de vestir para no ser considerada como «un objeto sexual», según confiesa.

El techo de cristal, la maternidad y el éxito
En el artículo Beyond the Glass Ceiling: An Open Discussion, escrito por Astrid Stavro para Elephant #6, la diseñadora narra la siguiente anécdota. Hace unos cinco años, los diseñadores Milton Glaser, Chip Kidd y Dave Eggers participaban en una mesa redonda en la que se trataba el arte en el diseño de libros, con Michael Bierut como moderador. En el turno de preguntas, una persona del público abordó la siguiente cuestión:

«¿Por qué hay tan pocas diseñadoras gráficas femeninas –o al menos, por qué hay tan pocas mujeres diseñadoras entre las rock’n’roll star del diseño–? ¿Hay un techo de cristal en el diseño gráfico?».

La respuesta de Milton Glaser sobre las razones de que hubiera tan pocas diseñadoras en el line-up del diseño fue demoledora: «Las mujeres se quedan embarazadas, tienen hijos, se van a casa y cuidan de sus hijos. Y esos años esenciales que los hombres están construyendo sus carreras y se hacen más visibles, básicamente quedan anulados para las mujeres que optan por estar en casa». Y continuó: «A menos que suceda algo dramático en la experiencia del ser humano, esto nunca cambiará». Pese al planteamiento desalentador de Glaser, lo más demoledor para Astrid Stavro no fueron las palabras sobre la maternidad, sino el hecho de que en esa mesa redonda, cuyo tema central era el diseño de portadas de libros, no hubiera una sola mujer entre los ponentes, más aún cuando este campo del diseño está sembrado de diseñadoras sobresalientes.

A raíz de este hecho, a Milton Glaser le llovieron una avalancha de críticas y, posteriormente, Michael Bierut escribió sobre este asunto en el artículo The Graphic Glass Ceiling para Design Observer. En sus reflexiones, Bierut llegó a la conclusión de que si tuviera que seleccionar los tres mejores diseñadores de libros en el mundo, los tres nombres corresponderían a mujeres: Julia Hasting, Lorraine Wild e Irma Boom. Y por lo tanto, el problema no está en el talento, la habilidad o el logro. Está en la celebridad y el éxito. Y ahí, es donde los diseñadores tienen más protagonismo, porque ellos son quienes habitualmente viajan más y copan las conferencias, mientras que muchas mujeres –no todas, pero sí mayoritariamente– dedican más parte de su tiempo al cuidado de los hijos. Preguntada sobre este asunto, Paula Scher le comentaba a Astrid Stavro:

«La mayoría de los hombres que son oradores en conferencias tienen a sus esposas que se quedan en casa con los niños. Así es como llegan a ser famosos».

Y de hecho, es llamativo que las diseñadoras más conocidas en la escena internacional son aquellas que no tienen hijos, como Irma Boom o la propia Paula Scher.

Lo que no se puede obviar es que la maternidad y cómo afrontarla en el entorno profesional es determinante y un listón difícil de superar. Un tema habitual en reuniones y encuentros entre diseñadoras. Jessica Helfand, en una de esas conversaciones bromeaba: «Bueno, ya sabes cómo va Astrid, para nosotras las mujeres es mucho más complicado». Algo que no es exclusivo en el entorno del diseño, sino que viene derivado como una parte del entorno económico-social. Ena Cardenal es categórica:

«El mundo laboral sigue estando diseñado para que alguien se quede en casa poniendo lavadoras y llenando la nevera, cuidando el nido y, si hay, los polluelos. Ese alguien tradicionalmente hemos sido nosotras y ahí seguimos», afirma. «Y cuando no lo hacemos es con culpa».

Todo empieza por que no exista una «discriminación económica» –recordemos que las mujeres siguen cobrando en torno al 35% menos que los hombres y su posición en la alta dirección en las empresas e instituciones sigue estando muy relegada– y que «los hombres empiecen a asumir la paternidad como las mujeres asumen su maternidad». Ello sin olvidar que la sociedad –el Estado, las empresas, etc.– promueva y apoye esa nueva realidad… y entonces habrá más diseñadoras, más astronautas, más directoras de Apple y de supermercados, etc.

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¿Cuestión de ego y ambición?
«Sin duda, para alcanzar el éxito ayuda ser bueno en lo que haces, para ser un diseñador célebre también», afirma Michael Bierut, «pero eso es sólo el comienzo». Para Bierut también es necesario desarrollar una personalidad viva, tener apetito por la ambición y practicar el don de la auto-promoción; aceptar cada oferta para participar en una charla o una entrevista; lanzar un mot juste, una palabra memorable para cada entrevistador; hay que asegurarse de que escriben tu nombre correctamente en todo momento. «Esto es mucho tiempo de trabajo», dice. Un esfuerzo extra sobre el trabajo del día a día, que presumiblemente consiste en «hacer un buen diseño gráfico».

La ambición, la confianza, el ego y la seguridad en uno mismo son factores clave para alcanzar el éxito, la visibilidad –aquí no entramos en lo buen profesional que uno sea–. La pregunta es, ¿obedece a una cuestión de carácter el hecho de que la mujer no alcance esas posiciones? ¿Las oportunidades de éxito son las mismas? Según comenta Astrid Stavro, esos atributos son por lo general más propios de los hombres, lo que les da puntos a su favor para tener mayor notoriedad. Cuando Stavro le preguntó a Corinne Zellweger, su respuesta fue:

«Tal vez las mujeres no tienen las agallas para pensar en sí mismas. Tener éxito requiere un gran ego, y no me refiero de una manera negativa».

Las mujeres no se promueven tanto como los hombres –menos tímidos en este sentido– ¿quizás por un sentido también de responsabilidad y autocrítica? ¿O también cierta comodidad?

«Varias diseñadoras mujeres han trabajado en mi estudio en los últimos años», explica Astrid. «Yo recurrentemente les he preguntado acerca de sus ambiciones y planes futuros. Curiosamente, sólo unas cuantas de ellas tenía la ambición de desarrollar su carrera por sí mismas». La estabilidad económica y la seguridad de trabajar en estudios más establecidos o agencias de diseño predominaba. Las penurias y dificultades de la ejecución de la práctica por sí mismas, en su propio estudio «parecía asustarlas». Incluso las diseñadoras más talentosas, finalmente, se colaron en papeles secundarios en las estructuras más grandes. «El tema de la maternidad a menudo apareció en la conversación», dice. «Por otro lado, todos los diseñadores masculinos aspiraban a poseer sus propios estudios eventualmente». Las tareas en la agenda del día son implacables y la presión social existe. Hay que hacerlo todo y hay hacerlo bien: ser una buena esposa, madre, diseñadora… Hace falta que el reparto sea igualitario, peor también hace falta actitud. ¿Tiene todo el mundo tiene la energía y el apoyo para afrontar los mismos desafíos?

Las preguntas planteadas al inicio de este artículo eran muchas. Posiblemente hayan quedado muchos flecos sueltos, asuntos que tratar y quizás el enfoque podía haber sido otro, por ejemplo, no se ha preguntado a ningún hombre– también habrá otras muchas voces que escuchar. Obviamente, nosotros no tenemos las respuestas, ¿alguien las tiene? Pero a través de estos puntos de vista esperamos haber movido a muchas personas, diseñadores/diseñadoras, hombres/mujeres, hacia una reflexión sobre el tema. Como me comentaba Astrid, «el día en que dejen de hacerme esa pregunta dejará de existir el problema».

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LEER ENTREVISTAS:
Astrid Stavro | Laura Meseguer | Carla Cascales
  • Karla Montiel

    Definitivamente me movió mucho este articulo, no me había puesto a pensar en muchas cosas que mencionan aquí, que son muy ciertas.

  • Yelena Kondrashova Sayko

    Muy acertado y necesario. La mayoría de los hombres tienden a mirar más por sí mismos y su carrera que por su familia. El día en que esté visto como normal que la mujer construya su marca mientras el hombre hace por ejemplo un modesto trabajo freelance en casa mientras cuida del nido las cosas podrán cambiar. Lo ideal sería que ninguno de los dos tuviese que “conformarse” con menos, pero que ellos también sepan y aprendan a sacrificar es el verdadero paso adelante.

  • Es un articulo muy interesante y es verdad todo lo que se dice en el, parece, que existiera un desinterés por el trabajo femenino y es muy normal, pues a lo largo de la historia el país, la nación, la propia historia ha sido escrita por hombres, pero se han olvidado que también hubo mujeres, muchas de ellas anónimas que ayudaron a construir ese país, esa nación y esa historia. Y que en muchas ocasiones los actos de los hombres fueron fortificados por el consejo de las mujeres. ¿Qué hay de las mujeres que a la muerte de sus esposos heredaban la imprenta y que realizaron mejores trabajos? Tenemos un gran trabajo como diseñadores, hombres fruto del vientre femenino, dadora de vida, desmitificar la esa imagen, el mundo y el diseño esta hecho para todos. Les invito a visitar “biográficas, historia de las diseñadoras latinoamericanas” un proyecto coordinado por la Dra. Marina Garone Gravier, diseñador, investigadora y una gran mujer. Saludos, buen día.

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  • ivan

    ¡grandioso!