Photoshop, ¿uso o abuso?

¿El uso de Photoshop hace que perdamos la perspectiva de la realidad? ¿Hasta qué punto es ético o no su uso? ¿Debería haber un control legal? Por lo visto, todas estas cuestiones son las que se han planteado Hany Farid y Eric Kee, autores del estudio Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), en la universidad de Dartmouth, quienes además han creado un programa que cuantifica la cantidad de retoque que se ha efectuado en una foto y evalúa el grado de modificación fotométrica hasta 5 puntos. Los resultados son bastante demoledores, por lo menos, en la demostración y en los ejemplos que presentan [puedes verlo aquí].

Como parámetros a medir, los investigadores incluyen: la eliminación de arrugas, bolsas en los ojos, manchas de la piel, las alteraciones geométricas del tipo adelgazamiento de las piernas, ajuste de la simetría facial y corrección de la postura. Algo que, como bien sabemos, en ocasiones, es excesivamente frecuente y nos lleva a descubrir poses o siluetas corporales inverosímiles, que distorsionan por completo la realidad [una buena muestra de ejemplos puedes encontrarlos en la web PSDisasters]. Pues bien, lo positivo del nuevo programa es que permite distinguir cuándo el retoque es insignificante o cuándo sobrepasa un 30% el grado de alteración.

De confirmarse el buen funcionamiento del software desarrollado por Farid y Kee, éste podría ser el fin de cierto de tipo de publicidad [o por lo menos pondría algunos límites] ya que son varios los países que se plantean seriamente y con la ley en la mano la forma de decir «basta ya» al abuso del retoque fotográfico. En especial, cuando se trata de promocionar productos de belleza. Además, el programa serviría para calmar a las asociaciones médicas que desde hace años vienen criticando que estos nuevos modelos de belleza irreales y falseados son la causa de los severos trastornos alimeticios y psicológicos que muchas jóvenes sufren.

Uno de los casos que dio la vuelta al mundo por este abuso del Photoshop es el de Ralph Lauren, que en 2009 tuvo que pedir disculpas por haber reducido la cintura de una modelo hasta tal extremo que tan sólo se le veía cabeza, como un Chupa Chups. Otro caso más reciente es el de L’Oréal, donde la agencia reguladora de la publicidad de Reino Unido obligó a la firma cosmética a retirar una campaña publicitaria de cremas antiarrugas en la que lucía el rostro de Julia Roberts, a sus 44 años, por considerarla engañosa. El caso británico se extiende ahora a Francia, Noruega y, por descontado, también en Estados Unidos, donde están estudiando cómo normalizar el uso del software y legislar el tema de forma que se puedan etiquetar las imágenes publicitarias según el grado de retoque.

Por el momento, en España, nadie ha levantado la voz sobre este asunto, pero seguro que tarde o temprano, llegará. Y sí, el debate está abierto, aunque antes de hablar, seamos sinceros, ¿quién no ha utilizado el Photoshop para realizar una mejora estética de un retrato?

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