No, las revistas digitales no fracasan, que no te enteras

Carlos Burges [@carlos_burges], responsable de Faq-Mac web dedicada a la información sobre el mundo Mac, reflexiona sobre los problemas que se encuentran las publicaciones digitales en este momento y los rumores apocalípticos que inciden en que este formato editorial no tiene el futuro que se le esperaba.

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Portada de la revista digital gratuita para tableta Muster.

carlos-burgesDurante los últimos días he estado leyendo algunos artículos apocalípticos sobre el fracaso de las revistas digitales tanto en la iniciativa Quiosco de Apple como en otros tipos de tiendas por suscripción. La perspectiva (ya lo sé, sin citar, pero es que la gente se ofende muy deprisa) me ha parecido siempre muy corta y con una falta notable de comprensión de cómo y de qué forma se debe estructurar una revista digital, del modelo de negocio y muchas cosas más, pero siempre es mucho más fácil montar un Walking Dead que pensar como salvarte de la horda de zombis.

La realidad al respecto de las revistas digitales nos cuenta una historia muy diferente frente a las impresas. E incluso muy diferente a lo que pensamos de lo que debe ser una revista digital. Pero vayamos punto a punto.

Primer problema: El modelo tradicional en papel reconvertido en digital no funciona. Cambiar simplemente el soporte no es suficiente. Bajo el modelo tradicional hay una fecha de entrega, un periodo de edición y maquetación y una fecha de distribución. La maquetación del contenido quiere parecer una revista vista en una pantalla y la realidad nos cuenta que ese modelo ha fracasado en el papel y la culpa no es del papel, sino de que la forma y el contenido ya no convencen al lector.

Para empezar, una publicación periódica llega siempre tarde frente a internet y compitiendo en la misma pantalla. Llegar tarde es un gran problema porque para los asuntos de máxima actualidad en los que se podría competir con los medios online con profundidad de contenido para captar el interés (y el dinero de los lectores) existe una gran variedad de medios especializados capaces de, en un corto espacio de tiempo, tratar esos temas a ese nivel de detalle desplazando a la revista.

Para colmo la gente ha perdido la capacidad de leer. Culpa de los medios online, se ha perdido profundidad en el contenido porque publicar poco pero denso no deja tanto dinero como publicar mucho y jugar así con el posicionamiento en los buscadores de forma que para enterarte de un tema de actualidad tienes que visitar al menos 4 o 5 medios para luego intentar crearte una opinión ponderada con muchas veces, información contradictoria. Para muchos vivimos en la edad de la información, cuando la realidad es que estamos más desinformados que nunca ya que hemos acabado solo obteniendo vistas parciales de lo que ocurre y en muchas ocasiones, acabamos alimentando ‘tópicos para todo’ creados desde una constante manipulación de la información ya sea por interés o desidia.

Segundo problema: En la era del ‘yo’ la marca no importa. Pese a todo lo que te cuenten los gurús del marketing sobre la marca y su valor, la realidad dice que tú no lees ‘una marca’ sino ‘a un señor’ que conoces, que respetas, con el que te puedes comunicar vía redes sociales y al que seguirás si mueve su culo de una publicación a otra. Ese autor o grupo de autores será el que atraerá público a tu revista digital y no tu marca o un nombre ‘molón’.

Tercer problema: Los creadores de contenido no son técnicos ni los técnicos son creadores de contenido. Si nos centramos en Quiosco, la iniciativa de Apple para las publicaciones periódicas, además del necesario contenido hay que crear una importante infraestructura técnica que cuesta mucho dinero para la creación (herramientas) y distribución (servidores) además de la gestión de suscripciones lo que implica la creación de grandes (o muy dedicados) equipos para llevar adelante un proyecto.

Apple es consciente de este problema y es posible que mueva su iniciativa Quiosko a un modelo de negocio mucho más parecido a la iBooks Store ofreciendo una herramienta a los usuarios para que ‘los muchos’ creadores de contenido puedan obviar la parte técnica y simplemente dedicarse a la publicación de contenidos mejores o peores, pero que llenen la tienda de Apple y dejen, 30% a 30%, beneficios. La compra de Prss es un paso en esa dirección por parte de la empresa de Cupertino y no me sorprendería que incluso organizase un evento especial durante 2015 sólo y exclusivamente para anunciar la renovación del modelo de negocio de Quiosko.

Cuarto problema: La calidad del contenido y su valor temporal. Pero pongamos un ejemplo: 15 días después de la salida de OS X 10.10 Yosemite, una revisión, por muy profunda que sea, ya no tiene sentido porque llegas tarde frente al online incluso cuando tratas de abarcar mercados de nicho y muy especializados. Así, cuando se publica tu review incluso si viene firmada por una gran estilográfica, simplemente acumula conocimiento generalmente ya publicado y la falta crónica de perspectivas novedosas a la hora de tratar el contenido penaliza aún más lo publicado porque la gente no está dispuesta a pagar por lo que lee gratis en otros lados.

Quinto y último gran problema: No hay valentía para un cambio de paradigma. Seguimos pensando que el modelo tradicional de contenidos heredado del papel seguirá funcionando porque no nos atrevemos a hacer otra cosa o no somos capaces de imaginar otra forma de hacerlo. No somos conscientes de que cuando llegas tarde en una publicación periódica has de moverte hacia un nivel de contenido más práctico que además de informar sirve para algo, ya sea como tutorial o como un recurso de consulta al que recurrir posteriormente. Contenidos que se almacenan porque tienen un valor y que te hacen retornar a ellos y no simplemente borrar el número del mes porque no puedes aprovechar nada dentro de seis meses.

Una publicación digital periódica no tiene por qué fracasar. No al menos si sus creadores y editores comprenden que no están allí para competir con los medios online, sino para aprovechar sus debilidades y explotarlas y eso requiere un profundo análisis inicial que aparentemente poca gente está dispuesta a hacer porque simplemente es mucho más fácil seguir con la inercia del modelo actual y rezar para que haya suerte.

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  • Carlos Garro

    Casualmente ayer lo comentaba con un amigo: el giro del negocio es otro. Excelente artículo. Saludos Cordiales.

  • Sergio

    Como creador de la revista Muster, estoy totalmente de acuerdo con todo lo que nos cuentas Carlos. El modelo de negocio actual es totalmente diferente al anterior y ya no sirve pasar una versión hecha en papel a formato digital y querer triunfar. Por culpa de este modelo, la gente piensa que las publicaciones digitales no sirven para nada y se atreven a proclamar a los cuatro vientos que son un fracaso. Que equivocados están…

    Una publicación digital, y a tu ultimo punto me remito, sirve para ofrecerle al lector lo que la “era social” no puede ofrecerle. Artículos de opinión elaborados, extensos ( para leer tranquilamente en el sofá), o contenido que no caduca de un día para otro, entre otras muchas cualidades. Son dos formatos que pueden convivir perfectamente sin crear competencia, sin molestarse, sin ser rivales.

    Por último, sólo me queda agradecer que hayas puesto Muster como imagen de portada y hayas creído que es un buen modelo a seguir. ¡Seguiremos trabajando duro!

    ¡Un saludo enorme!

  • Serge

    Si hubiera una diana, Carlos le hubiera dado en el centro, exactamente en el centro.
    Como en casi todo, es mas importante el perfume que el frasco y, por muy bonito que sea, no conozco la primer mujer que se cuelgue una botellita de perfume alrededor del cuello…
    Un gran diseñador solo puede serlo si tiene un gran producto que contar y mientras los contenidos no sean de mayor relevancia, las revistas para iPad, iPhone y otras tabletas o smartphones no reventaran el mercado, por muy bien dise˜das que sean (y las hay).
    Esto es de Perogrullo, pero vaya uno a saber donde se escondió este señor en nuestro mundo digital… (un amigo mío me dijo que detrás de un pixel, pero creo que es un mentirosos…)

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