No basta con ser bueno, además hay que parecerlo

Cira estaba deshaciendo la maleta, acababa de llegar de Japón. Regresaba contenta, era su tercera estancia allí. Siempre descubría cosas nuevas del choque cultural de lo occidental con lo oriental. Aunque en las principales ciudades existían zonas que podían mantener conexión con algunos lugares conocidos, viajar allí siempre era una experiencia y solía regresar con reflexiones susurrando a sus neuronas. En este caso, por los contactos profesionales que había mantenido pensaba en lo seguras y profesionales que parecían algunas de las personas con las que se había relacionado. ¿Serían realmente tan buenos profesionales como parecían? Hasta ahora, en los temas que había trabajado con ellos la respuesta era sí.

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Ilustración: Nick Frost (PixelBuddha)

Esto le hacía pensar en muchos de sus colegas que eran realmente buenos, pero no contaban con mucho trabajo y en otros que no lo eran tanto pero lo parecían. ¿Realmente era tan superficial nuestra existencia?

El timbre le hizo despertar de sus pensamientos. Había quedado con su amigo Frank. Frank era director de cine, antes de su partida, le había pedido que le trajera unas cosas de Japón.

– «¿Qué tal Cira? ¿Cómo te ha ido? Estaba pensando que quizá te habías animado a quedarte allí, has tardado tanto en abrir que creía que no estabas».

– «Ya me conoces, estaba pensando en mis cosas y cuando pienso en ellas me desconecto. Oye, ¿somos todos un escaparate? ¿Tú que opinas?».

– «Vaya, ¡menudo recibimiento! Anda ponme un té de ese que me has traído y voy pensando la respuesta. Pero, ¿a qué te refieres exactamente con lo de escaparate?», dijo Frank acomodándose.

– «Pues a eso, a que si somos ‘fachada’, si nuestra exposición pública y lo que piensen los demás de nosotros es realmente muy importante, pensado en el diseño, en el desarrollo de mi profesión», aclaró Cira.

– «No creo que se trate de fachada, pero cuando tengo que sacar una peli adelante me enfrento a varias situaciones. Contamos con un buen guión y tenemos que construir unos personajes, pero no basta con construirlos y que los actores interpreten los registros asignados a la perfección».

– «¿Quieres decir que no te basta con tener unos buenos actores y un buen guión?», preguntó Cira con curiosidad.

– «No, no basta solo con eso. Evidentemente tengo que contar con unos buenos actores y con un buen guión, pero me enfrento a otros retos, sobre todo a dos cruciales. El primero es que tenemos que conectar con el público sí o sí. Cuando realizamos el casting tenemos muy en cuenta que los actores vayan a ser creíbles para la audiencia, los personajes tienen que ‘llegar’ eso es muy importante. Ahí entra que la fisionomía del actor encaje en el registro y también que lo que interpreta, que lo que trasmite sea creíble. Que seamos capaces de hacer que la historia, los sentimientos, las palabras, los gestos, en definitiva todo lo que los actores expresan llegue a la audiencia», Frank se paró a pensar lo sencillo que resultaba decir aquello y lo complicado que era conseguirlo.

– «Mientras hablabas, estas reflexiones las trasladaba al sector del diseño. Conozco a gente brillante con mucho talento que cada vez que han tenido la oportunidad de hacer algo lo han hecho realmente bien y esa gente no cuenta con mucho trabajo. Sin embargo, conozco a gente que no tiene tanto talento y trabaja sin problemas; no digo que no deban de trabajar todos pero me choca la situación. Quizá el primer paso sería definir el personaje y que sea creíble, ¿pero no sería como interpretar un papel? ¿Un escaparate? ¿Una fachada? ¿Una mentira?», seguía reflexionando Cira en voz alta.

– «¿Una mentira…? ¿Por qué una mentira?», le preguntó su amigo Frank. «Cuando creamos un personaje debemos de ser muy honestos, enormemente honestos, de otra manera no funcionaría. Al contrario, en el campo del diseño creo que se trata de definir el papel del diseñador ‘su personaje’ cómo trabaja, qué puede ofrecer, qué es, qué quiere ser… Y lograr que éste sea creíble para su audiencia. Y luego, el segundo reto que te comentaba al que nos enfrentamos tiene que ver con la comunicación. ¿De qué nos sirve tener una magnífica peli con unos maravillosos actores que sean capaces de conectar con la audiencia si no somos capaces de darla a conocer? Esto también lo puedes extrapolar al diseño y tiene mucho que ver con lo que dices de tus colegas con talento y sin trabajo y a la inversa».

– «¿Entonces no basta con ser bueno, sino que además hay que parecerlo?».

– «Exacto. Pero con matices y con honestidad. Aunque la realidad nos demuestre que funciona aquello de mucho ruido y pocas nueces, con el tiempo las cosas acaban cayendo por su propio peso».

Cira se acordó de Hugo. Hugo había estado trabajando algún tiempo para un buen cliente, el cliente le encargó un catálogo y algún folleto. Sin embargo, cuando el cliente tuvo una campaña con bastante visibilidad no se la encargó a Hugo. Cira sabía que Hugo estaba preparado para hacerla y que la hubiese resuelto sin problema, de hecho tenía alguna campaña similar que ni siquiera había publicado…. Quizás no tenía definido su ‘personaje’ y no supo comunicar o ‘promocionarse’ de la manera adecuada ante ese cliente.

También recordó a aquellos diseñadores que tenían una agencia que ya ni siquiera existía. Un cliente con el que Cira mantuvo contacto les encargó un proyecto precioso. La agencia en cuestión no había desarrollado grandes proyectos y los que habían desarrollado tampoco eran excesivamente buenos, pero realmente siempre se habían promocionado muy bien, sabían estar en el lugar ideal en el momento adecuado y sus redes siempre echaban humo. Esto le provocaba cierta tristeza, pero así son las cosas.

– Frank terminó su té. «Oye ¡qué rico está! ¿Cira? ¿Sigues ahí?».

– «¡Ay! Me había quedado otra vez con mis pensamientos», le respondió. «Que sí, que no están mal los símiles. Aunque imagino que en el equilibrio está lo acertado. En ser capaz de definir con honestidad el tipo de diseñador que eres y en saber comunicarlo de manera adecuada. Que a veces, ni tanto ni tal calvo. Pero que está claro que además de ser bueno hay que parecerlo y que con una buena comunicación siendo menos bueno puedes parecer más bueno. Y que de nada sirve ser súper bueno haciendo web, diseño, fotografía o ilustración si nadie lo sabe. ¡Qué lío!».

Cira le deseó suerte en su próxima peli a Frank, le dio el paquete que le había traído y se dispuso a descansar un rato, ¡estaba agotada!

  • Gonzalo Campana

    Genial historia y reflexión, me esta pasando ahora mismo. Me levanto el animo.

  • Javier Roman

    Una reflexión interesante a través de una historia bien contada, el titular de artículo es llamativo y está relacionado. Este es el nivel, seguid así.

  • Amanda Moreno

    Excelente articulo c:

  • LauBoo

    y yo me pregunto en sí ¿qué es ser bueno? es muy relativo; el campo de la estética es muy amplio.

    • Amanda Moreno

      Tienes razón, lo que sucede es que aunque sea relativo, es innegable que sea cual sea el campo de la estética en el que nos desenvolvamos existen pautas, criterios y bases para hacerlo bien y hacerlo ”BUENO”, existimos con la realidad de que no a todos va a gustar nuestro trabajo, pero no precisamente porque este mal hecho, se trata sencillamente de gustos estéticos, entonces, para mi criterio, ser bueno es manejar la estética (cual sea) de manera correcta, siguiendo estas bases y pautas pero nunca olvidando dejar nuestro sello original – personal en cada cosa que hacemos, y rompiendo de vez en cuando una que otra regla en favor de ese toque original sin que se pierda la armonía y el componente funcional de una pieza.

  • Luis

    que bonitas estas historias… es como leer lo que vivimos todos los días. Gracias!

  • Eduardo Alcaraz

    genial