Miguel Gallardo: «Dibujar cómics es un no parar de sufrir y un veneno que se apodera de tu cuerpo, una vez que has empezado»

Miguel Gallardo es uno de nuestros dibujantes más internacionales. Ilustrador habitual en La Vanguardia, también podemos ver sus viñetas en el Herald Tribune y The New Yorker. Su carrera es extensa, desde sus inicios en los 70 ha pasado por el mundo de la publicidad, donde descubrió su amor por la animación, ha sido el cocreador de Makoki y uno de los dibujantes de El Víbora. Pero sobre todo, a Miguel Gallardo le debemos las gracias por firmar cómics de gran calado humano como María y yo, ¿Qué le pasa a este niño? y Emotional World Tour (título firmado a cuatro manos con Paco Roca). Recién aterrizado desde Miami, donde ha participado en la Feria del Libro, Gallardo responde a nuestro Fotomatón.

Miguel Gallardo, foto del dibujante

Nombre completo: Miguel Ángel (este segundo no lo uso nunca, solo me llama así mi madre) Gallardo Paredes.

Fecha y lugar de nacimiento: 27/12/55-Lérida

Formación… Bachiller superior, tres años en la Escuela Massana de artes y oficios.

De pequeño querías ser… Dibujante, ¡¡desde siempre!!

¿Qué cómics recuerdas de tu infancia y juventud? Tío Vivo, DDT, TBO y los tebeos de aventuras de El Capitán Trueno.

¿Cómo y cuándo empezaste a hacer garabatos profesionalmente? A los 17 años ya estaba haciendo posters con ampliaciones de mis héroes y vendiéndolos en una tienda en Lérida.

En tus inicios trabajaste para publicidad, de hecho, eres en cierto modo autor de Rodolfo Langostino… ¿Cómo recuerdas aquellos momentos? ¿Crees que te ha aportado tu paso por la publicidad? Ser el autor de Rodolfo Langostino es decirlo de una manera optimista, yo junto a Mediavilla trabajábamos en un estudio de animación en los escalafones más bajos de la cadena alimentaria, limpiando mesas, coloreando planchas y dibujando cuando podíamos. De uno de esos cientos de dibujos salió el langostino, pero la autoría no es mía para nada. Más que el paso por la publicidad, lo que me aportó fue el paso por un estudio de dibujos animados tradicional en el que me pude empapar del proceso y del que me quedó el amor por la animación.
Miguel Gallardo, ilustración Cold Case

Si no te hubieras dedicado a los lápices y las viñetas, ¿qué te habrías hecho? Mi padre quería que yo fuera banquero, pero no lo consiguió. Creo que si no hubiera podido dibujar me habría hecho guerrillero.

Tres dibujantes que crees que te han influenciado o marcado tu estilo, ¿por qué? Segar, porque es el primero que vi que me saltó a los ojos desde las páginas de una antología, por eso Makoki tiene nariz de Popeye. Vázquez porque entronca con toda la historia visual de España y con la picaresca. Con Daniel Melgarejo, dibujante y animador muy poco conocido aquí de origen argentino y que estuvo viviendo en España en los 70 y los 80.

Dibujar cómics es… Un no parar de sufrir y un veneno que se apodera de tu cuerpo, una vez que has empezado a dibujar tebeos o cómics, que lo mismo da, nunca puedes dejar de contar historias con imágenes. Es un medio descubierto a medias que todavía tiene mucho que dar de sí.

Si te tuvieras que identificar con uno de tus personajes, ¿con quién sería? Con el papá de María, que soy yo mismo.
Miguel Gallardo, María y yo

A la hora de trabajar, ¿prefieres hacerlo solo a acompañado? He trabajado muchos años junto a Mediavilla, el guionista de Makoki, en la misma casa en el mismo estudio. Cuando se acabó nuestra relación decidí que quería trabajar solo y ahora me paso el tiempo a mi aire, completamente sólo.

Un homenaje a un dibujante o ilustrador olvidado… Daniel Melgarejo, alguien para recuperar.

Un consejo para quienes aspiren a vivir de sus viñetas… Que tengan pasión y amor por lo que hacen y que se preocupen en conocer a sus padres y a sus abuelos…

Qué escuchas mientras trabajas… La misma música que escuchaba a los 20, a los 30, a los 40 con algunas adquisiciones nuevas, pero no muchas, siempre música elegida por mí, nunca la radio.

Hay quienes te consideran como uno de los padres fundadores del undergorund en España. ¿Cómo lo ves tú? Pues que simplemente no son verdad, los verdaderos padres fundadores ya estaban trabajando en ello cuando llegué a Barcelona en el 75: Nazario, Mariscal, Max, Pepichek, Montesol… Ellos son los padres, los que se editaban los tebeos y luego los vendían en la calle, en festivales de música etc. Lo que si hicimos en El Víbora fue consolidar (muy bien, por cierto) una manera de explicar y explicarnos completamente a nuestros antecesores de la generación anterior. Yo, junto a Mediavilla, más todos los autores de El Víbora y luego el Cairo, trabajamos sobre unas bases que ya habían esbozado los americanos y las desarrollamos con un carácter propio.

¿Cómo definirías tu estilo? No lo tengo, mi estilo se adapta y cambia según la historia que tenga que contar, si me distingo por un estilo, lo definen los que me leen.

Ordenador o lápiz, plumilla y pincel… Mi sistema siempre es el mismo, aboceto a lápiz, repaso a tinta con Pentel y luego escaneo para colorear.

En Un largo silencio narrabas en primera persona la experiencia de tu padre, militar republicano en la Guerra Civil. Hace unos días, Sento Llobell presentaba un Un médico novato y dentro de nada Paco Roca lanza Los surcos del azar. Todas ellas son novelas gráficas (o cómics según prefieras) que tienen la Guerra Civil como trasfondo. ¿Simple coincidencia? ¿Existe una nueva afición de los dibujantes/lectores en España por retratar/leer otros contenidos más serios, como por ejemplo ese aspecto histórico en viñetas? Creo que somos varias generaciones influenciadas por la Guerra Civil, ya directamente a través de los padres como es mi caso, por los abuelos o por los relatos de los supervivientes. Para mí sigue siendo una historia viva que no se ha acabado de contar del todo y como narración me sigue pareciendo una fuente inagotable de inspiración.

En los 60 y los 70 viviste una época de represión muy crítica. Los dibujantes afilabais vuestro lápiz, con sarcasmo  e ironía, contra la opresión de los últimos coleteos de la dictadura. ¿Es necesario que los dibujantes/ artistas/creativos se impliquen con la situación social del momento? La verdad es que nos daba un poco igual la crítica, lo que hacíamos básicamente era contar lo que hasta entonces no se podía contar, lo que pasaba en la calle, que en aquel momento era revolucionario. Pero igual pienso que los dibujantes/ artistas/creativos debemos estar del lado contrario al poder.
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Entonces, ¿piensas que es necesario ese hecho reivindicativo a través de la viñeta? ¿O parece que al final todos es como un chiste que no lleva a ninguna parte? Creo que siempre, siempre, tenemos que dar nuestra opinión, hagamos lo que hagamos. Que el destino final sea ninguna parte no tiene que importar. Tenemos que estar siempre vivos, siempre apasionados con lo que hagamos y no me refiero al dibujo, el dibujo es nuestra herramienta para comunicar, el dibujo sin capacidad de comunicar, no es nada.

El último cómic que has leído y que recomendarías… Quais D’Orsay, de Blain, o cualquier álbum de Bastien Vives; Ojalá que te vaya Bonito de Bendik Kaltenborn.

¿En qué nuevos proyectos andas embarcado? Un libro-cuaderno de viajes con todas las pateadas que he dado por esos mundos de dios, recopilación de todos los cuadernos de viajes que he ido haciendo a lo largo de estos últimos años. Un libro recopilación de todas las historietas que he ido haciendo en diarios y publicaciones alternativas, magazines, etc. sobre mi propia persona tratada como un personaje.
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+info: miguel-gallardo.com

Miguel Gallardo, Cliffhanger