Metromuster: «Queremos huir del panfleto en blanco y negro, usar las leyes del marketing para hacer llegar los mensajes de denuncia a más gente y de manera inteligible»

«Algo relacionado con Alemania que se inventó mi socio, no sé bien de dónde viene», dice el arquitecto Xapo Ortega, co-fundador de la productora audiovisual Metromuster, preguntado por el origen del nombre de la empresa.

carteles de cine – Metromuster, diseñadores del cartel de la película Ciutat Morta

Xapo Ortega, en el centro, junto con el equipo de Metromuster.

Xapo Ortega no es diseñador, al menos en primera instancia. Él y Xavi Artigas –que así se llama su socio– se dedican al «activismo audiovisual», a la «deconstrucción de los códigos de denuncia», a «hackear la realidad». Y no trabajan solos. Son los creativos menos solitarios del estado, porque su materia prima es la gente. Diseñan con personas.

¿Pero, qué lío es este? Volvamos a empezar: Ciutat morta es un largometraje documental sobre un caso de supuesta violencia policial y negligencia político-judicial ocurrido en Barcelona en 2006, conocido como El 4F. Cinco personas fueron condenadas por un delito que, según ellos, no habían cometido. Ciutat morta es, al mismo tiempo, origen y consecuencia de una campaña de denuncia social que todavía está abierta. Obedece a un modelo de producción audiovisual en el que las obras –en perfecta aleación con las redes sociales– son un vehículo para el activismo, una forma de generar conciencia social usando un código inteligible para el mayor número de personas posible.

«Queremos huir del panfleto en blanco y negro, usar las leyes del marketing para hacer llegar los mensajes de denuncia a más gente y de manera inteligible para todos».

Resumiendo: contar una versión de los hechos, generar conciencia en la gente y provocar un cambio. Ciutat morta empezó a difundirse en redes, pasó cosechando premios por varios festivales importantes y poco a poco ha ido subiendo hasta hacer cumbre con la emisión en TV3.
Metromuster, diseñadores del cartel de la película Ciutat Morta

Pero aquí estamos para hablar de diseño. Xapo Ortega sintetizó todo esto en dos imágenes, sendos carteles usados en esta particular versión de la promoción cinematográfica. Primero una cara pixelada, cuyos ojos tapa una pastilla negra contenedora del título. Es la cara de Patricia Heras, una de las protagonistas del episodio, presentada como una víctima silenciada, sin rostro, una detenida invisible.

Esta gráfica representó a la película en sus primeros pasos, cuando todavía era un proyecto «familiar». Pero tras la selección en varios festivales importantes y la repercusión de la campaña en redes, la película fue creciendo en calado y superó el silencio mediático del que Metromuster acusa a los periodistas (especialmente los catalanes).

Era hora de subir el tono y llegó el cartel definitivo –ganador, junto a Loreak, del premio al Mejor Cartel–: una foto de Joan Clos, ex alcalde de Barcelona, con la misma pastilla negra tapándole los ojos. Pero en este caso la ceguera no es impuesta sino elegida, es el político quien cierra los ojos ante una terrible realidad.
carteles de cine – cartel del film Ciutat Morta

Paralelamente, desplegaron toda una serie de piezas –sobre todo para la difusión en redes– que siguieron este irónico concepto: caras sonrientes de políticos en su fotos oficiales, sobre las que se superponen duras consignas alrededor de la causa del 4F. El contraste entre imagen oficial y verdad gritada como forma de expresar la indolencia de la gente que gobierna. Incluida una versión de las siglas 4F en una composición que recuerda a una esvástica, juego gráfico al límite… Una de las adaptaciones gráficas que más sorprende es la simulación de una enorme valla publicitaria anunciando Ciutat morta en el Festival de San Sebastián; publicada en redes, potenció enormemente la promoción de la película (pocos se pararon a comprobar si la valla era real o no). Esto es lo que los autores llaman hackear la realidad en el camino del activismo.

En Metromuster no tiene mucho sentido hablar de diseño o creación gráfica, porque trabajan en un círculo mucho más amplio. Comunicación gráfica o audiovisual están al servicio de la denuncia social y su consecuente llamada a la acción. No podemos, por tanto, calificar a Xapo como mero diseñador de carteles, pero sí como comunicador, constatando que el cartel de cine puede ser una herramienta para el cambio social. Y esto abre todo un mundo de posibilidades.
Jordi Hereu cartel de Ciutat Morta, Metromuster

Xapo y Xavi trabajan en Barcelona junto a cientos de personas cuya ubicación es irrelevante porque la vida digital nos acerca a todos. Tras su paso por la comisión audiovisual del 15M barcelonés, decidieron explorar las posibilidades del vídeo y el audio en un sentido social. A nivel gráfico, Xapo confiesa su gusto por lo sencillo, lo directo. Le gusta el Constructivismo pero no parece prestar especial atención a la estética más allá de la servidumbre al mensaje. La función por encima de cualquier otra consideración.

Su relación con el marketing audiovisual es, pues, absoluta, pero en una senda no demasiado frecuentada por los colegas de profesión. Su discurso resulta visionario (¿quizá rozando lo agorero?): «Estamos comprobando que la hegemonía mediática está obsoleta, los mensajes emanan desde abajo, y somos muchos más», dice.

Xapo confiesa su total desconocimiento del panorama del diseño para cine. Cree en el diseño como un medio y ni siquiera se siente demasiado autor de la gráfica. Apunta a la democratización de las herramientas y procesos como una gran ventaja en el terreno creativo. La economía colaborativa, el trabajo en red y la fe en el prójimo sustentan la forma de comunicar que él y sus socios defienden, en medio de un clarísimo cambio de paradigma. Esto también es cine y también es diseño.

ENTREVISTA REALIZADA POR: Pablo Dávila / Ana Linde

metromuster.cat