Manuel Outumuro, el lado inédito del personaje

Aunque es gallego de nacimiento, Manuel Outumuro ha vivido y trabajado la mayor parte de su vida en Barcelona. Con su estética de nuevo clásico, este fotógrafo especializado en retratos y moda presenta ahora las fotografías de 80 personajes destacados de la sociedad y la cultura vinculados a la ciudad que le acogió de joven. La exposición se puede ver en el Palau Robert hasta el 26 de febrero del 2017.

Eduard Fernández - Outumuro
A través de 80 retratos, Manuel Outumuro (A Merca, Ourense, 1949) pone de manifiesto la empatía y su capacidad como fotógrafo para captar con la cámara los pequeños gestos, las peculiaridades y especificidades de personajes muy diversos. Igualmente, queda de manifiesto su gran inquietud por la cultura visual.

Por su estudio de Barcelona han desfilado modelos, actores, actrices y representantes de la vida social y cultural del país. Las revistas y periódicos en que Outumuro ha colaborado o colabora con Vogue, Elle, Zest, Marie Claire, Telva, Fotogramas, Woman, La Vanguardia, El Mundo y El País.

Después de su etapa como director de arte, ilustrador y diseñador gráfico, Outumuro se reinventó como fotógrafo a los 40 años. Desde entonces ha trabajado por encargo de las grandes publicaciones y se ha convertido en uno de los fotógrafos especializados en retratos y moda más reconocidos de nuestro país.

Carme Elías, Manuel Outumuro
Tiene editados cinco libros de fotografía y ha participado en muestras colectivas y también ha sido el protagonista de varias exposiciones individuales. Su archivo gráfico, con más de 10.000 negativos y una gran cantidad de material digital, continúa ampliándose.

En su lista de retratos barceloneses, ámbito en el que se centra la exposición, aparecen actrices y actores como Carme Elias, Eduard Fernàndez o Jordi Mollà; arquitectos como Beth Galí y Òscar Tusquets; compañeros de profesión como Leopoldo Pomés, Pilar Aymerich y Colita; modelos como Martina Klein y Verónica Blume, o escritores de la categoría de Rosa Regàs, Eduardo Mendoza o Enrique Vila-Matas.
Quim Guitiérrez, Manuel Outumuro

El fotógrafo ya presentó una muestra de su obra en el Palau Robert en 2004 en el espacio que el centro dedicaba a los fotógrafos con el nombre La vitrina del fotógrafo, que fue durante muchos años un referente en el mundo de la fotografía en Barcelona. Outumuro expuso fotografías y también material de su archivo: polaroid, contactos, pruebas de laboratorio… De esta Vitrina surgió la idea de publicar el libro TEST, recopilación de 300 fotografías para conseguir «la fotografía».

Manuel Outumuro trabaja con el punto de pasión necesario en la obra creativa. Un campo abierto e inagotable. Considera que su trabajo en la moda y en el retrato «es una disciplina abierta a todo tipo de innovaciones y libertad». También pretende que la fotografía comunique algo especial, «porque si la imagen es buena dice cosas, tal vez diferentes, a mucha gente».
Lluís Homar, Manuel Outumuro

Para sus retratos fotográficos, Outumuro se inspira en los grandes maestros de la pintura y en los personajes y la estética del cine. Su colección de retratos reúne una amplia gama de ciudadanos retratados bajo la mirada de Outumuro, sin hilo conductor, configurando una exposición fotográfica ecléctica.

«Busco siempre la belleza, eso es lo que me mueve. Pero para poder descubrirla es imprescindible que la persona retratada no se sienta juzgada. Y esa es una parte fundamental de nuestro trabajo, porque ante una cámara es difícil no sentirse agredido, no percibir al otro como un enemigo que nos apunta con un arma en las manos. Por algo hablamos de disparar».
Manuel Outumuro

Compositor de imágenes
«Ante un retrato de Manuel Outumuro nunca se tiene la sensación de que el modelo haya sido pillado desprevenido, con la guardia bajada», afirma Teresa Sesé. Como si el fotógrafo, llevado por la complicidad y el respeto que siente por los personajes que retrata, hubiese renunciado de antemano al elemento sorpresa. Y, sin embargo, hay algo intrigante en sus retratos, que fascinan justamente por lo imprevisto, por su capacidad para desvelarnos –como de soslayo, en cada pose, en cada gesto– algo que no habíamos visto. Una buena fotografía es el resultado de una combinación en la que interviene la preparación, el azar y el misterio. Y es ahí donde aparece el mejor Outumuro, fabuloso compositor de imágenes, meticuloso y perfeccionista, que dibuja mediante su objetivo con el mismo afán creador con el que un pintor aborda un lienzo en blanco.

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