La Marina de València se equivoca en el proceso de participación ciudadana

Nacho-lavernia-amador-opinion

No sé si os habéis enterado del proceso participativo de la Marina de València, os explico. La marina quiere abrir un proceso participativo para que los vecinos, paseantes, trabajadores y ciudadanos en general pongan nombre a algunos de sus edificios.

Yo me he enfadado un poco al oír esto por varios motivos. El primero: ver cómo desde las instituciones se extiende la idea de que para ser creativo no se necesita ser un profesional. Para construir un edificio sí, pero para ponerle nombre no, cualquiera vale, el que pase por ahí.

Segundo: me da miedo el uso –a mi entender– , en este caso erróneo, de los “procesos participativos”. Es bueno que por fin se escuche a la ciudadanía en la toma de decisiones de las instituciones públicas, es decir, que no se tomen las decisiones según los gustos o criterios del presidente de turno de cada institución. Pero en este caso en concreto, el proceso participativo o no está bien explicado o no se está realizando correctamente. En un proceso participativo no se trata de que la parte creativa la haga alguien que pasaba por la calle. Me da miedo que desde las instituciones se lance el mensaje de que la creatividad es un proceso en el que cualquiera puede dar su opinión, y lo que es peor, cualquiera la puede hacer o proponer, sin necesidad de profesionales. Como si ser creativo o trabajar en el mundo de la creatividad fuera algo sencillo, al alcance de cualquiera, y por supuesto, por lo que no hay que pagar.

Sí, todos somos creativos, de acuerdo. También todos tenemos manos y podemos coger un bisturí, pero no todo el mundo puede operar. Creo que dar voz y escuchar a la ciudadanía es muy positivo, pero hagámoslo bien. Siempre que se trate de un proyecto creativo, debemos ir de la mano de los profesionales de la creatividad.

Dicho esto, creo que sería imprescindible que, desde las asociaciones y demás instituciones vinculadas al mundo de la creatividad, explicáramos cómo creemos que se han de hacer las cosas.

  • Ramon Marrades

    Gracias Nacho Lavernia por el artículo. El proceso participativo no pretende sustituir el trabajo de creativos, no se trata de decidir la marca comercial de los edificios sino que se trata de ponerle nombre a las plazas, calles y paseos de la Marina que hasta ahora se identificaban por referencias genéricas. Es un proceso de toponimia, en el que la memoria compartida y las identidades son fundamentales. Bienvenido sea el debate

    Ramon Marrades (la Marina de València)

    • pedro martinez

      Que no se enteren los de forocoches, que os cagáis… A ver que nombrecitos salen…

  • El Regaor King

    Hola, ya en el primer párrafo hay una cosa que asusta “para construir una vivida si hace falta un profesional y ¿para ponerle el nombre a la calle no?”. De verdad, como arquitecto, que lo que acabas de decir es una burrada como una casa, es evidente que para construir una vivienda o cualquier otro edificio hacen falta profesionales, no solo por la capacidad técnica y de regulación que hay detrás, sino que ese profesional (nosotros los arquitectos) asumimos una responsabilidad que es extremadamente grande, incluso muchas veces con penas de cárcel por depende que cosas. Obviamente el proceso creativo que tenemos es brutal, sobre todo la buena arquitectura. Para poner un nombre a una calle, no creo que haga falta un creativo en ningún caso, de hecho lo mas lógico es que lo hagan los propios vecinos de la calle con la ayuda o asesoramiento de algún historiador.
    De verdad que os sigo mucho, me gusta, me viene bien aprender del blog cosas que voy a aplicar en mis presentaciones y tener un cuidado extra en ese aspecto, pero no veo lógico estar quejándose para cosas así. Y si, pienso que alguien que no sea profesional puede ser creativo, y mucho, pero bastante, yo he participado en muchos procesos sociales, y cuando le preguntamos a la gente o a los vecinos ciertas cosas que les competen para su vida diaria, no te puedes ni imaginar la creatividad que tiene la gente. Creo que el error mas grande de un profesional es pensar que solo los profesionales pueden ser creativos. Yo como creativo, jamás he dicho ni diré eso, no me parece correcto.
    Un saludo.

    • A ver, por una parte tiene razón Nacho Lavernia y por otra es dudosa. Siguiendo el hilo argumental de los nombres de las calles creo que si van a tener un uso comercial estaría bien algún creativo pues puede tener mucho impacto e incluso crear una identidad diferente y diferenciadora, por ejemplo, la calle más comercial de la ciudad. Lo mismo ocurre con el nombre de un edificio, puede crear un mayor impacto si está diseñado para ello. No debemos subestimar el poder de la identidad propia.

      Sin embargo, esto no debe ocurrir en todos los casos. Si la decisión del nombre de un edificio no repercutirá en el futuro de la ciudad no creo que haya que gastar un presupuesto innecesario en tales funciones.

      Por lo tanto, en mi opinión debería plantearse antes si es necesario contratar a un creativo por ello o es más viable la elección popular.

      • El Regaor King

        Creo que comparto en parte tu argumento, pero para mi, la identidad propia de las cosas se la dan quien la usa, sus vecinos en éste caso. Es algo que usamos siempre los arquitectos, la experiencia de usuario siempre, aunque claro, puede que no sea extrapolable al 100% ese principio en depende que ámbitos.