¿Qué pasaría si intercambiáramos los mensajes de las campañas electorales?

Algún día prueba a leerle a un amigo un signo del horóscopo que no le corresponde y verás lo que pasa. Da igual qué signo escojas, siempre encaja. Se trata de cosas tan generales y adaptables a cualquiera que siempre te sientes identificado. Pues eso es lo mismo que ocurre con las campañas electorales españolas, solo hay que ver el diseño de las municipales y autonómicas de 2015.

Hagamos la prueba. Como si de un juego de trileros se tratara hemos intercambiado el mensaje de los partidos políticos y ¡voilà!:

CIUDADANOS

Diseño de Ciudadanos con eslogan de Podemos.

iu

Diseño de Izquierda Unida con eslogan del Partido Popular.

PODEMOS

Diseño de Podemos con eslogan de Unión Progreso y Democracia.

pp

Diseño del Partido Popular con eslogan del Partido Socialista.

psoe

Diseño del Partido Socialista con eslogan de Izquierda Unida.

UPYD

Diseño de UPyD con eslogan de Ciudadanos.

Las campañas gráficas y visuales de los partidos políticos en los últimos años son de un calado muy, muy bajo. Se limitan a una elección de color, de tipografía y de mensaje. Esta campaña de municipales y autonómicas de 2015 no iba a ser diferente.

Hay poca creatividad, poco riesgo y se intenta no tocar mucho las cosas para no arriesgar demasiado, no sea cosa que se pierdan votos por el camino. El tema fotográfico es realmente para hacer un tema aparte. ¿Tan difícil es hacer fotos a los candidatos en los que no los dejen mal parados?

Son campañas de comunicación en las que cuentan con un público adormilado al que se le lanzan mensajes vacíos y sin riesgo. Una gama cromática y un logo bien definido para que nadie se confunda.

No se profundiza en mensajes ni en líneas visuales innovadoras, que creen cultura visual. No se incentiva una sana competencia entre agencias donde se destape lo mejor en creatividad e ingenio para llegar al público.

El paradigma está en Reino Unido o en Estados Unidos, donde las campañas son un tema muy serio y muy elaborado. Un ejemplo es el cartel que diseñó la agencia Saatchi & Saatchi para el Partido Conservador inglés que ha sido considerada el detonante de su victoria por mayoría cuando las encuestas no lo auguraban.

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Un gigante, Alex Salmond, presidente del Partido Nacional Escocés, mira desde arriba con autoridad y mando a Ed Miliband, presidente del Labour Party, muy pequeñito metido en el bolsillo de la chaqueta del político nacionalista e independentista. El cartel electoral advierte a los votantes del peligro de que el Partido Nacional Escocés (SNP) se convierta en el árbitro de la política británica, en caso de formar una coalición de gobierno con los laboristas. Este cartel hizo ganar –según muchos analistas– al Partido Conservador de David Cameron.

Los mismos que son capaces de hacer una campaña de pilas donde muestran lo que uno se imagina que hacen los políticos fuera de los focos. ¿Os imagináis la que se montaría aquí por algo así?

Tal vez el extremo anglosajón es muy radical visto desde nuestra perspectiva, pero de los carteles gráficos españoles con titular y foto de candidato a las campañas publicitarias del mundo anglosajón hay espacio para crear nuevos lenguajes, nuevos mensajes. Sobre todo para atreverse a comunicar de otros modos, pensando que ahí fuera hay un público –precisamente ahora– a la espera de novedades, de aire fresco.

El primer partido que se quite la careta de la ultracorrección y empiece a viajar por otros caminos más modernos y más creativos, puede que al principio encuentre oposición, pero seguro que encontrará nuevos y más jóvenes votantes.