Fast Food Romance. Un gastro-poético minifilm de Alberto Arellano

Alberto Arellano es artista visual y músico. Actualmente reside en Oslo. Desde allí nos presenta Fast Food Romance, un corto rodado en stop motion y cuyo guión, montaje, historia… nos ha llevado a decir ¡¡mola!!

Fast Food Romance. Un gastro-poético minifilm de Alberto Arellano

Habituado a crear imágenes e ideas tangibles para clientes como Mugaritz, Rimi, Mpx, Nestlé, Ayuntamiento de Barcelona, ​​Hoteles en Alma, Volkswagen, Pepsi, etc. y a trabajar con las agencias como Tiempo BBDO, McCann Erickson, Tándem…, de tanto en tanto, entre estos proyectos de encargo pecuniario, Alberto Arellano también encuentra momentos para dar rienda suelta a sus pequeñas ‘locuras’ creativas. En este grupo de trabajos encaja Fast Food Romance, un corto low cost que nos ha sorprendido muy gratamente. Le preguntamos a Alberto acerca del mismo y de su pasión por la animación en stop motion.

¿Cómo y por qué surge Fast Food RomanceLa idea de hacer algo divertido, sugerente y surrealista me rondaba la cabeza, así como contar una historia partiendo de alimentos como personajes principales, los cuales habitan en un mundo estético particular.

Y el gusanillo del stop motion, ¿de dónde viene? Como pasa con casi todas las cosas buenas en la vida, que te vienen por casualidad o sin que las esperes, así fue mi primer contacto con el stop motion. Me encanta el hecho de partir de lo estático para dar movimiento, del tratamiento y el cuidado fotográfico, ‘querer’ el frame y aplicarlo al movimiento, además de todas las posibilidades creativas que aporta esta técnica. Con el stop motion, el tiempo y el espacio es relativo, no me voy a poner en plan científico… jajaja… pero es verdad. Todas las reglas se rompen y eso me gusta.
Fast Food Romance. Un gastro-poético minifilm de Alberto Arellano

¿Qué es lo más importante para que salga todo ‘redondo’? ¿Partir de una buena idea, tener una buena ejecución…? Todos los detalles son importantes y una gran pieza, generalmente, es grande porque en todas las facetas tiene soluciones acertadas y alma. Si piensas en grandes films, todos son redondos en casi todo, música, dirección de arte, acting, fotografía… no es el caso de Fast Food Romance, que es más como una alfombra persa, que decía la leyenda que para ser perfecta tenía que tener un defecto.

Para un montaje como Fast Food Romace, ¿cuántas horas le has echado, personas han intervenido…? El rodaje fue en 2 días, muuy largos y de muuchas horas, desde las 8 de la mañana hasta las 23.00 de la noche. No se lo recomiendo a nadie, pero teníamos que condensarlo por temas de agenda. Fue un rodaje pequeño, estábamos tres personas. Sindre Habberstad el director de fotografia, Leire Rodrigo ayudando en todo y un servidor, animando y poniendo ¡un poco de orden! Después, en la postproducción ya se va uniendo más gente, Eirik y Syver haciendo el clean up y algunos efectos, y Haavard Albertsen para hacer la corrección de color.

Fast Food Romance. Un gastro-poético minifilm de Alberto Arellano

¿Y presupuesto? El tema económico siempre es un dolor. La idea era hacer Fast Food Romance con Brad Pitt y Penelope Cruz pero al final se hizo con alimentos debido a temas presupuestarios. Ahora en serio, he de decir que la voz en la versión española es Daniel García, el doblador de Brad Pitt para España, así que, algo conseguimos. Además Dani ¡lo hizo genial!

Este es un proyecto personal que compartes con otros proyectos de encargo, ¿qué te aportan estos distintos tipos de trabajo? Es completamente un proyecto personal, alejado del product placement comercial a la hora de mostrar comida. El germen nace de mi amor a la gastronomía, al diseño y las ganas de contar una historia de una manera especial, la idea sugerente de unirlo todo, creando un mundo propio y obligando (más o menos) al espectador a estar atento, a ser partícipe activo de la pieza, a que él tenga que poner cierta atención para seguir el hilo y el ritmo, todo era muy tentador.
Fast Food Romance. Un gastro-poético minifilm de Alberto Arellano

Este tipo de proyectos aportan libertad y autonomía, porque a la hora de trabajar para clientes los procesos son distintos, pero he de decir que en mis trabajos para marcas y agencias también tengo la suerte de sentirme en cierta manera de ese modo. ¡¡Volando libre!!, a veces… jejeje.

→ albertoarellano.com

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