Elena Mir: «Me gusta disfrutar de los procesos, descubrirme a través de cada cosa que hago»

Elena Mir es una devoradora insaciable de cultura visual –ilustradores, cómics, animación..– y una consumidora musical feroz pero «muy selectiva». Locuaz, inteligente e inquieta hasta la médula, estudió en Valencia y Winchester donde entró en contacto con la escultura y los medios audiovisuales y experimentó con diversos materiales: desde la piedra a la tela y el papel, pasando por sensores, ordenadores, circuitos eléctricos. Su otro yo artístico se centra en la ilustración como una parte más gráfica de su trabajo. Aquí Elena Mir da vida a un mundo envuelto de nostalgia, poblado de personajes enigmáticos y de mirada profunda. Su mayor objetivo en la vida es «ser feliz» y «disfrutar» con lo que hace, algo que constatamos en la siguiente entrevista.

Elena Mir

Elena Mir.

Nombre completo: Elena Mir.

Fecha y lugar de nacimiento: Un verano muy soleado de julio de 1981, en Valencia.

De pequeña querías ser… Feliz y no crecer.

¿Qué diseños recuerdas de tu infancia? Los dibujos de Guido Crepax y su Valentina. Era bien pequeña cuando vi sus viñetas por primera vez. Había un libro de autores del cómic en mi casa y sus dibujos me impactaron muchísimo. Pero sin duda lo que más me impactó fue la película de animación Nezha Nao Hai, una producción china del año 79 que estaba grabada en una cinta antigua del Vídeo 2000 que había en casa y que no podía dejar de ver. Hay escenas de esa película verdaderamente fuertes para un niño, aún me planteo por qué me dejaron verla siendo tan pequeña.

El cómic que jamás te cansas de leer… El pequeño Spirou, me encantaba y me sigue gustando la manera en la que se descubre el mundo a través de ese personaje enérgico y vivaracho. La infancia, el inicio de la adolescencia.

Cheetah faces, ilustración de Elena Mir

Cheetah faces.

Un ilustrador/dibujante a reivindicar y por qué… Aquí podría decir miles, puesto que son muchos los que admiro. Un ejemplo destacable podrían ser aquellos que, como la buena música, nunca te cansas de ver. Grandes como José Ja Ja Ja, porque me embriagan sus trazos; por sus preciosos coches cubo reivindico a Oriol Vidal Gallifa; a Charlotte Trounce por su expresividad y su forma de narrar; Júlia Sardà por sus historias narradas con un estilo único; Klas Herbert dado que nadie domina mejor los mundos en blanco y negro, espacios que atrapan; Aoki Tetsuo y sus larguiruchos sin fin; Sarah Mazzetti porque sus portadas me parecen siempre lo más!; Coco Escribano, tan sencilla y potente visualmente,… y así podría seguir hasta mañana, pero he querido destacar aquellos que (sin pensar en fans o números, me enganchan). Por otro lado, ejemplos como Laura Laine, Andrea Wan o Rikka Sormunen para mí son exponentes de una ilustración que escapa de algo ilustrativo para ser algo más cercano a algo artístico, son impresionantes!

Actualmente diriges tu propio estudio de diseño. ¿Cómo llevas eso de ser ‘tu propio jefe’? Pues depende del día. Hay épocas de mucho trabajo, y otras más relajadas. Sobre todo se disfruta de los periodos en los que puedes organizar tu tiempo, aunque por lo general requiere de mucha autodisciplina y constancia, y esos valores no están siempre al 100%. Pero me siento tremendamente afortunada de poder trabajar para mí.

Lo más duro del día a día como profesional… Supongo que caer en la rutina, creo que no hay nada que me haga sentir más hastío que hacer lo mismo durante largos periodos de tiempo. Necesito cambiar constantemente de papel, aprender cosas nuevas, investigar. Creo que ahora mismo soy como un animal salvaje imposible de volver a domesticar.

Y lo más reconfortante… Encontrarse en un lugar cómodo cada día, en el que ser tú mismo, en el que expresarte… Unas veces más libremente que otras, pero en todas ellas haciendo lo que más te gusta.

Diplomatic jacket, ilustración de Elena Mir

Diplomatic jacket.

Escultura, audiovisuales, papel, diseño gráfico, ilustración… no le das la espalda a ninguna disciplina y tampoco le das tregua a ningún material, pero seguro que hay algo con lo que te sientes más cómoda trabajando… ¿el qué? Supongo que con los conceptos, las ideas… Al final detrás de todo lo que hago hay ‘un motivo’ que pretende ser materializado, ya sea en una imagen, en un espacio o en una escultura. El nexo de unión de todo es la ideación, el proceso creativo, y el aprendizaje que se deriva de todo ello es lo que me alimenta.

En este afán por experimentar y probar materiales, ¿cuál es el próximo paso? No es algo que me plantee así. Sobre todo me gusta disfrutar de los procesos, descubrirme a través de cada cosa que hago. Cuando llego a un lugar de comodidad sé que es el momento de abandonar y buscar una nueva vía, nunca caer en la repetición. Vengo sobre todo de pensar en instalación, en el espacio, donde cada obra puede ser completamente distinta a la anterior, donde no importan los materiales o las técnicas mientras llegues a transmitir la idea, el concepto. Eso es lo que prevalece por encima de todo. Supongo que al final ese es mi proceso creativo y la forma que tengo de pensar, de ver y en consecuencia, de trabajar.

Cheetahs in the Pineapples, ilustración de Elena Mir

Cheetahs in the Pineapples.

En el campo de la ilustración, llaman la atención tus retratos en los que abundan las miradas melancólicas de figuras como de otro mundo irreal. ¿En qué te inspiras para crear? ¿De dónde salen tus referentes para dar forma a esos personajes imaginarios? Es cierto que cuando dibujo, intento hacerlo desde la perspectiva de imaginar psicológicamente el estado de los personajes, de ver desde el interior, intentando comprender en qué piensan, qué sienten. De alguna forma no solo se trata de hacer un dibujo, sino de revelar algo interior, de esculpir lo que subyace. De todos modos cada vez dibujo más lo que me surge de forma espontánea. Estoy trabajando mi lado inconsciente, creando con lo mínimo, donde todo se vuelve pura expresividad sin más. Para mi es muy interesante trabajar en estas bifurcaciones que se van dando y aprender cosas nuevas de esos resultados y no permanecer cerrada perpetuamente a una sola forma de hacer. Hay que trabajar con la izquierda si hace falta. El caso es investigar y aprender.

En tu caso, que ilustras para revistas y empresas extranjeras de Chicago, Amsterdam o Alemania, y puedes comparar con la situación en España, ¿cómo ves el futuro del profesional dentro y fuera de nuestro país? Yo creo que hoy en día no hay países para algo así, al menos en mi opinión, no debería. Hoy puedes trabajar para cualquier país, para cualquier rincón del planeta. Supongo que esto nos indica que debemos plantearnos más el hecho de que nacemos en un lugar, pero que nuestros trabajos quizás encajan mejor en otras sociedades que no son las que nos vieron crecer. Por eso, creo que puede que para mi, al menos en este momento, sea mejor fuera que dentro.

Girl, ilustración de Elena Mir.

Girl.

Un proyecto por el que sientas especial cariño o que consideras que ha marcado un antes y un después en tu carrera… Mi trabajo de papel, la instalación, mi trabajo de investigación. Ahí es donde verdaderamente me expreso como soy y lo que me hace sentir más esfuerzo creativo. Ese es mi antes y después fundamental. Quizás sean disciplinas más alejadas del público mayoritario y poco populares, pero disfruto de su complejidad y del concepto. Por otro lado la ilustración, que identifico con algo más ligado al mundo gráfico, me ofrece una vía de expresión a veces más limitada, sobre todo cuando obedece a encargos, donde de base estás condicionado por textos, ideas u objetivos marcados; aunque sin lugar a dudas te impone retos que estimulan y que estoy encontrando cada vez más enriquecedores; además de los trabajos personales, tan gratificantes, donde expresar con libertad es puro disfrute.

A la hora de trabajar…
– ¿Prefieres lápiz y papel o eres de los que va directo al ordenador y la tableta gráfica? Depende del proyecto que esté realizando o del tipo de encargo. A veces es todo de mancharse las manos y en otros casos todo digital, sin embargo por lo general me encanta mezclar ambos procesos.
– ¿Te consideras ave nocturna o diurna? Completamente nocturna, a veces siento que soy una completa inútil la primera mitad del día.
– ¿Prefieres hacerlo solo o en compañía? Para mi es algo íntimo. Me gusta trabajar en soledad, en mi espacio, rodeada de todo lo útil cerca.
– ¿Piensas que la creatividad llega sin más o hay que trabajarla? La creatividad está en todas partes, en cada gesto, en cada visión, en cada cosa que escuchamos y decimos. Pero la creatividad no se busca, llega sin más. Sólo hay que saber verla y no dejarla escapar.
– ¿Necesitas orden absoluto o funcionas mejor en tu propio pequeño caos? Orden, soy muy ordenada en mi desorden ;)
– ¿Música a toda tralla o silencio absoluto? Normalmente música, en un 80% del día. En momentos concretos relax y silencio que también hace falta con todo el mundanal ruido. Dentro de las músicas que escucho tengo mis básicos de siempre: los maravillosos Tindersticks, J.J. Cale, The Neville Brothers, Jeff Buckley, The Doors, Bon Dylan, Joy Division… y de los más actuales: los Wild Beasts que admiro mucho, I Got You on Tape, King Creosote & Jon Hopkins, Blaudzun, The Tallest Man on Earth, Boy & Bear, y un interminable etcétera. Por lo general soy una consumidora musical feroz, pero solo me quedo con aquello que me llega bien adentro, soy muy selectiva para la música.

Bob Dylan, ilustración de Elena Mir

Bob Dylan.

¿Eres de las que opinan que tú lo habrías hecho mejor? Pues admito que alguna vez sí… jajajaja, pero siempre en aquellos momentos para lo que sabía que verdaderamente era capaz. Sin embargo, lo suelo pensar, no lo suelo decir.

Un cliente te dice ‘no me gusta’. ¿Qué le respondes? Pues si he hecho todo lo que estaba en mi mano y hubieron varios intentos, quizás una frase de las posibles sería: realmente ambos sabemos que no soy lo que buscabas –tipo ruptura amorosa– ;))

Un número del pantonero con el que te harías un traje… Con cualquier color soft. Me gustan todos los colores de esa gama. Por ejemplo: 434C, 691C, 7520C.

Un libro, un político y una ciudad para vivir… De libros de niña me quedo con El Principito y con El elogio de la sombra de Tanizaki. Solo puedo leer cosas que tengan un lenguaje o una filosofía que me atrape desde el principio, si no la aventura de leer me hace abandonar. Por lo general leo mucho de lo que me gusta como es: la luz, el sonido, instalación,… y otros temas que me interesan.

Dentro de la política solo sé lo que NO quiero, y es un gobierno corrupto que no piense en la mayoría de los ciudadanos, que por lo general son los que menos tienen.

Mouth girl, ilustración de Elena Mir

Mouth girl.

De ciudades donde vivir me quedo con Valencia, no sólo por ser mi ciudad, sino porque es cómoda y luminosa, tiene un ritmo lento que aprecio. Aunque me encantaría vivir por temporadas en muchos lugares que he visitado, como Amsterdam, Krakovia, Suzhou y cualquiera de lo pueblecitos preciosos del sur de Irlanda o Noruega.

Tu foto a toda página en la portada de una revista. ¿Qué revista y por qué? Supongo que cualquiera en la que encaje alguno de mis trabajos. Pienso que en esas publicaciones hay que seguir una línea tanto de diseño como de temáticas, eso de prevalecer. Por eso puedo hablar de las que me gustan, a pesar de aparecer o no en ellas, como Kinfolk, Cereal, Bunch… ese estilo de maquetaciones impecables y sencillas, me fascinan.

Un ejercicio de cara al futuro. ¿Dónde te ves dentro de 20 años? No lo sé y creo que es algo que no quiero plantearme. Vivo feliz con lo que me ofrece la vida y lo voy cogiendo tal cual va llegando. No pido mucho y me gustaría seguir sintiéndolo así. Al final para mi la única verdad es disfrutar el hoy como pueda, y ponerme como meta no dejar nada para mañana.

→ www.elenamir.com