El FAD ante el Grado de Diseño

La nueva reglamentación de los estudios de diseño crea desigualdades y desajustes que bien merecen una reflexión. El FAD sensible a este tema ha expuesto su postura y ha desarrollado un manifiesto. El manifiesto expone una postura moderada pero con intención de que todos aquellos que tienen algo que decir al respecto tomen las medidas oportunas para que los problemas que subyancen ante la entrada del nuevo Grado de Diseño sean corregidas con justicia.

El gran problema es que para todo el colectivo de profesores que imparte actualmente formación en las escuelas de diseño, cuando se aplique el Plan de Bolonia, deberán acreditar unos niveles de estudios y formación que en la gran mayoría es imposible de demostrar o justificar, ya que todos los profesionales que imparten docencia actualmente su formación es o bien autodidacta, o bien sobre unos estudios que no están homologados con las actuales exigencias del Plan de Bolonia. Y en ningún caso se hace valer la experiencia, los conocimientos o incluso la antigüedad docente. Y tampoco se contempla ningún plan de adaptación o reciclaje a todos aquellos profesores que están en activo.

Con todo esto el FAD ha manifestado su posición a la cual los diseñadores podemos adherirnos… o no. [nosotros lo hemos hecho]

Manifiesto del FAD
Retos de la plena incorporación de la enseñanza del diseño en el marco del espacio europeo de educación superior

La implantación del Grado de Diseño abre un nuevo escenario para la enseñanza y la profesión del diseño. De entrada, representa la definitiva normalización académica de los estudios de diseño dentro del marco del espacio europeo de educación superior, pero también significa alcanzar un reconocimiento social para el diseño que hasta ahora le había sido negado injustificadamente. Culmina, así, un largo proceso que respondía al reclamo de equiparación académica del diseño al resto de carreras universitarias, y que ya se había producido en otros países de nuestro entorno.

El reconocimiento del grado, además, no sólo permite la homologación de las titulaciones universitarias o de enseñanza superior y facilita trabajar en el ámbito de los intercambios europeos e internacionales, sino que también abre nuevas perspectivas en el marco académico, como por ejemplo la posibilidad de realizar másteres oficiales, titulaciones de doctorado y programas de investigación. De esta manera, el mundo de la enseñanza suma a sus objetivos de formar a nuevos profesionales el reto de generar nuevos conocimientos dentro del ámbito universitario y alcanzar los máximos niveles de calidad.

Todo ello es una excelente noticia por la que hay que felicitarse. Pero, a la vez, en el FAD somos muy conscientes de que la aprobación de los grados genera una situación nueva y compleja que es preciso atender. En primer lugar, aunque el Grado de Diseño haya nacido ahora, el diseño y la enseñanza del diseño en nuestro país ya tienen cuatro décadas, o más, de existencia y se han entregado otras titulaciones, aunque sean de validez académica inferior al grado. Por eso, entendemos que hay que poner en marcha mecanismos de equiparación que permitan normalizar la nueva situación y ofrecer la oportunidad a las titulaciones anteriores de equipararse a la nueva titulación. Consideraríamos un hecho muy preocupante que, en el futuro, se consolidasen dos categorías socioprofesionales, con derechos diferentes, en función únicamente de las oportunidades de estudios que se ofrecían en otros periodos. Una situación como ésta sería, ciertamente, un perjuicio para los intereses particulares y colectivos de las anteriores promociones de diseñadores (en lo que concierne al reconocimiento social de unas competencias laborales o a las posibilitadas de contratar con la Administración, etc.), pero sobre todo plantea un problema de alcance más general: puesto que en otros países de nuestro entorno existen desde hace años titulaciones homologadas, podría establecerse durante años una asimetría con respecto al resto de Europa que acabaría afectando la capacidad competitiva de los profesionales de nuestro país.

En segundo lugar, nos preocupa de qué manera la nueva situación impactará en el mundo de la enseñanza del diseño. Los grados de diseño obligan a una serie de cambios que afectan a los planes de estudios, a la organización y las actividades de los centros y a las titulaciones y contrataciones del profesorado que, sin necesidad de considerarlos negativos en sí mismos, sí que plantean graves problemas. Resulta poco razonable pedir la constitución inmediata de equipos de profesores licenciados y doctores para la enseñanza de una disciplina que hasta ahora ha tenido oportunidades tan limitadas de generarlos; y menos realista aún si no se permite a los anteriores titulados convalidar sus titulaciones y proseguir con su formación. Entendemos, asimismo, que, en unos estudios con una orientación básicamente profesionalizadora y con un potencial de investigación aplicada muy importante, no se pueden desestimar las aportaciones de los profesionales. En este sentido, las actuales exigencias de porcentajes de doctores y de contrataciones a tiempo completo pueden mostrarse, lejos de lo que pretenden, disfuncionales en la consecución de objetivos de calidad, tal y como ya ha reconocido la propia Agencia de Calidad del Sistema Universitario Catalán.

Todas estas cuestiones plantean incógnitas y provocan temores en el sector que sólo se podrán disipar si las autoridades educativas arbitran medidas que permitan adecuar los requisitos académicos a una realidad de partida que es el resultado de una historia y una tradición de la enseñanza del diseño en nuestro país. En el FAD creemos que la Administración tiene que abordar esta problemática y tiene que establecer procedimientos que permitan:

a) Establecer mecanismos curriculares que posibiliten la obtención de la nueva titulación del grado desde las titulaciones anteriores, con los complementos de créditos que sean pertinentes, en función de cada una de las diferentes titulaciones anteriores.

b) Tomar en consideración la experiencia profesional y docente, puesto que, cuanto más antiguos son los estudios, menos valor académico suelen tener. En este punto, las asociaciones y los colegios profesionales tienen un papel importante que hacer y el FAD muestra su disponibilidad a desempeñarlo.

c) Reconsiderar el porcentaje de doctores para titulaciones como la de diseño o, alternativamente, establecer un plazo de adaptación a la normativa legal, que, por razones ampliamente justificables, no puede ser el mismo que el de los grados que parten de las antiguas licenciaturas.

d) La razonabilidad de este planteamiento es prácticamente inapelable y no persigue la obtención de ninguna ventaja particular, sino precisamente lo que el grado posibilita: dar un salto cualitativo en el sistema de enseñanza superior. Estamos convencidos de que el sector del diseño y de la enseñanza del diseño es enormemente rico y dinámico y sabrá demostrar su potencial de transformación, actualización y adecuación en la medida en que se creen las condiciones apropiadas.

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Para adherirse al manifiesto:  Manifiesto FAD

  • anxo

    Tengo la sensación de que ésta sentencia del Supremo vino a destapar un enorme problema, que está lleno de problemas aun mayores.
    Que pasa con los estamentos o personas que informaron favorablemente,o no informaron debidamente, cumpliendo funciones de responsabilidad, el contenido del Real Decreto en cuestión?. Les aumentaran el sueldo? las ascenderán?. ¿Quien paga las consecuencias, solo los alumnos perjudicados?
    El considerar y dar alternativa de acceso al nuevo título, con reconocimiento de la experiencia, a los profesionales que ejercieron las actividades afectadas por este problema, parece que se correspondería con una actitud inteligente de las autoridades educativas. Supondría dar continuidad a un derecho histórico por el que pasaron toooooodas las profesiones que evolucionaron en las categorías académicas y así reconocen este derecho distintas directivas de la UE . Claro, con la crisis de personas responsables en puestos de decisión en la administración, esto se olvida, o, también se desconocerá, quizá.
    Los colegios profesionales de las especialidades de titulaciones artísticas? ¿Es que hay algún colegio profesional con programa de actuación y claridad de objetivos para afrontar esta situación?. Los busco por mar y tierra y no me parece observar ningún tipo de gestión, en ninguno, que se aproxime a estas capacidades resolutivas. Si me entero de algo se lo cuento, pero no me hago a la idea.
    Las escuelas?. Bueno, ese mundo de enseñantes que disfrutan del ritmo de unos centros educativos con el espíritu del 1900, los tiempos de nacimientos de las Escuelas de Artes (de tan loables objetivos), cuyas funciones fueron truncadas en las sucesivas ultimas reformas educativas y, sin alternativa posible para perjuicio de los oficios de las artes aplicadas, y de las nuevas profesiones académicas oficiales nacidas en el año 1963. ¿Que decir de las especialidades actuales cuyas asignaturas específicas de las especialidades están impartidas por profesionales formados para otras actividades que nada o poco tienen que ver con la realidad de las profesiones artísticas en concreto? Sera que los que se introducen en las escuelas de artes son más listos que los de otras disciplinas profesionales?.¿Que opinaríamos si en la especialidad de cardiología las asignaturas propias de la terapia y cirugía cardíaca estuvieran impartidas por profesionales no vinculados a la cardiología?. Resultaría una practica educativa que no parecería de mucha fiabilidad. No hablemos de la falta de infraestructuras, laboratorios, practicas de rigor formativo…. etc, etc, etc. Claro, algunas escuelas funcionarán mal y otras peor; quizás alguna sea maravillosa, a éstas no las conozco, ni me llegó información fidedigna.

  • M. Lerouge

    Como profesor apasionado de mi labor, tras 13 años en la docencia, unos cuantos de profesional y con la tesis doctoral en ciernes, opino:
    Bolonia simplemente plantea un nuevo reto que fuerza a la selección natural: dinosaurios fuera de la docencia del Diseño. Aquellos demiurgos de los que hablaba Satué sólo tienen dos opciones: retirarse o sucumbir a la evolución.
    No, no me adhiero.

  • Como me lo có

    Vamos a ser sinceros con nosotros mismos, está claro que hay dos tipos de profesores dentro de las enseñanzas de diseño. Los que disfrutan enseñando, y compartiendo sus conocimientos como diseñadores y los que han asentado el culo en una plaza estable que les permite obtener un sueldo a cambio de hacer… nada?.

    Desgraciadamente, estos últimos son los que mas abundan, por lo menos dentro de las escuelas públicas de diseño, y me refiero a las públicas, por que del sector privado no opino por desconocimiento.

    La estupenda EASD de Valencia, al igual que en otros muchos aspectos, tambien se mantiene lider en numero de profesores pasivos que practican la no-educación.
    A parte de que sus conocimientos respecto a diseño sean mayores o menores, lo peor es ejercer la enseñanza con una actitud conformista y relajada.

    El diseño, es una especialidad viva y en continuo movimiento que requiere de proferores capaces de adaptarse explorando nuevos puntos de vista y que motiven a sus alumnos a que sean ellos mismos quienes exploren sus nuevos caminos.

    No hay que confundir esto con dejar al alumno, a modo de naufrago, vagando por las aguas del diseño y convertir los pasillos de las escuelas de arte, en pasarelas de diseño buscando quien es “el más trendy”.
    Esta es la actitud facilona que se prectica en la Easd, actitud que genera dentro de los alumnos, entre otras, frustración, pasotismo, y conformismo, sin olvidarnos del recurso “esto me lo copio de un pequeño estudio de Quevec, que seguro que nadie lo ve” señores, internet lo usamos todos, y aunque algunos diseñadores con nombre lo practiquen, copiar está feo.

    Bienvenidos a la matanza creativa!!

    PD. Mi opinión está clara, que pasen lista. Y todo aquel que no cumpla, que se prepare para septiembre.

  • T. comparto tu opinión respecto a la escuela, la gente esta muy dormida…

  • T.

    Por mi parte, me parece bien que los profesores tengan que acreditar su calidad como enseñantes ya que he sido alumna de la actual EASD de Valencia y por desgracia hay profesores que creen que un spoiler es una botella de camping gas. Cuando todos sabemos que es un spoiler. La incompetencia y el pasotismo reinan los pasillos de las escuelas de arte por ello, con todo esto de los grados, debe tenerse en cuenta las capacidades de los individuos que pretenden dar clase.

    Ahí queda eso. No hay peor profesor que el que acude al alumno para que le solucione la papeleta en una clase porque no tiene ni idea de lo que le preguntan los demás alumnos…

  • Uno más

    Yo lo veo más como una oportunidad que como un problema. Hay nuevas generaciones dispuestas y con capacidad para hacerlo muy bien y como todo en la vida las cosas evolucionan, así que supongo que a mucha gente ahora le toca descansar y a otros empezar a trabajar. ¿O es que queremos que el monopolio de la enseñanza, de las becas, de las colaboraciones y de otras muchas cosas más siga en manos de los de siempre? Toca espavilar, esta vez partimos de cero.