Darío Adanti: «No hay que hacerle caso al terror, si no parece que les damos la razón»

Darío Adanti, dibujante, ilustrador y humorista en la revista satírica Mongolia nos habla sobre la relación entre el humor, la religión, el fanatismo, la sátira y la libertad de expresión, y nos explica si considera que hay un antes y después en la profesión de dibujante tras conocer la noticia el atentado ocurrido en la revista Charlie Hebdo.

Darío Adanti, dibujante, ilustrador y humorista en la revista satírica Mongolia

Unas horas después y con la noticia ya reposada, ¿qué se siente con todo lo sucedido en el atentado contra la revista satírica Charlie Hebdo? Todavía hay una sensación incómoda después de conocer que 12 personas han muerto, entre ellos cuatro dibujantes. Es todo como muy increíble, que cuesta creer y digerir.

¿Qué pasa por la cabeza de un dibujante –como es tu caso– que se dedica profesionalmente a hacer sátira y humor? Todos los dibujantes recibimos constantemente amenazas por emails, tweets y mensajes en redes en los que nos dicen de todo, pero uno los lee y sólo piensa que son exabruptos. Por nuestra parte, en Mongolia no vienen del intregrismo islámico, pero sí del católico… Cuando sacamos en la portada cosas como vírgenes, cristos y demás siempre nos llega una avalancha de amenazas por internet.

¿Por ejemplo? La amenaza que más me ha gustado es una que decía: «Deberíamos haber acabado con todos ustedes en el 36». ¿Cómo que en el 36, si yo nací en el 71…? Es tan absurdo, me da risa.

¿Alguna vez habéis os sentido realmente amenazados? Cuando viajamos con nuestro show [Mongolia El Musical], normalmente siempre llevamos puestas nuestras camisetas de la revista. Es también como una forma de hacer promoción en las distintas ciudades, pero el en caso de Sevilla, con la portada que publicamos de la virgen de la Macarena, íbamos acojonados, no nos pusimos la camiseta.

¿Hay o deberían haber unos límites en el humor? No, la verdad es que no. Todos tenemos una doble moral. Y el humor es una ficción que te debería permitir decir cosas que no se pueden decir o hacer en el mundo real.

¿En alguna ocasión tú o vosotros mismos en Mongolia os habéis dicho ‘esto es demasiado fuerte para publicar’? Realmente no, pero sí que hay una ética. Yo por mi parte sí que me marco una norma ética: no reírme del dolor. Uno no puede, no debe reírse de las víctimas. Otra cosa es que tú sí que puedas satirizar o hacer una viñeta de cómo se ha gestionado ese accidente… Se trata de una cuestión de punto de vista, de saber situarse en la posición en la que uno no mete el dedo en la llaga de las víctimas.

Lo sucedido ayer en Francia, ¿marca un antes y un después? ¿Crees que os va a hacer replantearos lo que dibujáis? Al revés. Todo lo contrario. El ‘después’ significa que no se salgan con la suya; no hay que hacerle caso al terror, porque si no parece que les damos la razón. Esos exabruptos que nos llegan son de alienados, de locos… Eso no va conmigo. Creo que ante estos casos la reacción es la contraria, nos hace que hagamos más chistes. Es la parte del humor, siempre tiene que sorprender.

¿Consideras que puede suceder algo similar en España? No estamos a salvo de nada, pero no. Es cierto que en época de crisis los discursos se radicalizan. En España no se trata del yihadismo, sino que el fanatismo va en otra dirección. En el caso de Francia, Charlie Hebdo era un símbolo de la sátira y también un símbolo de la democracia.

Darío Adanti y el equipo de la revista Mongolia

Comunicado de Mongolia sobre Charlie Hebdo:

www.revistamongolia.com/noticias/comunicado

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