AGI Open Barcelona: 2 días, 27 conferencias y un crisol de ideas para impulsar la creatividad

AGI Open Barcelona dos días intensos en los que 27 diseñadores gráficos, los más influyentes del planeta, nos han servido de auténtica inspiración.

[Fotos: Juan Martínez]

La semana pasada tuvimos la gran suerte de estar presentes en el AGI Open. ¿Por qué grande? Sencillamente, porque han sido dos días intensos en los que 27 diseñadores gráficos, los más influyentes del planeta, nos han servido de auténtica inspiración. A través de sus ponencias hemos ido recogiendo cientos de ideas que nos han permitido observar las múltiples caras del diseño formando un gran crisol.

Durante estas dos jornadas, además, hemos podido constatar que, con solo dos años de trayectoria, el AGI Open se consolida como un verdadero evento donde los profesionales del diseño y aquellos que pronto lo serán, pueden encontrar sólidas referencias con las que aprender y crecer. Algo que por descontado no se produce de forma aleatoria, sino que nace del rigor, el criterio y un planteamiento madurado por parte de la organización, la Alliance Graphique Internacionale. Pero para contar esta crónica, empecemos por el principio.

Entre las 8.00 hasta las 10.00 de la mañana del lunes, mientras esperábamos en la larga cola que rodeaba el Teatro Coliseum a recibir el wellcome pack y los auriculares, pudimos comprobar entre los corrillos que se iban formando las grandes expectativas que el certamen ofrecía. Allí estábamos todos: público general, prensa y los propios ponentes del AGI, matando el tiempo entre saludos y comentando quién era el ‘favorito’ de cada uno: Paula Scher, Kyle Cooper, Bierut, Sagmeister, Isidro Ferrer… Lo curioso de todo fue girar la cabeza y ver que todos ellos, los miembros de esta elite del diseño, estaban a tu lado haciendo lo mismo que tú, saludándose como buenos colegas en corrillo y con cierta expectación por saber lo que cada uno iba a contar en su ponencia.

Y es que, uno de los aspectos que hemos comprobado en el AGI es el buen feeling que hay entre los grandes del diseño. En este encuentro, de lo que se trata es de compartir, aprender, ofrecer una visión didáctica del trabajo que cada uno hace antes que mostrar un portfolio sin más. Esto es así, en gran medida, por la existencia de una línea argumental What. How. Why. Bajo ese lema de Qué. Cómo. Por qué, los conferenciantes del AGI [en su mayoría] han hilado sus charlas en las que han ofrecido nuevos puntos de vista, compartido experiencias y estimulado la creatividad. Todo ello en tan solo 20 minutos, el tiempo acotado por la organización para cada una de las intervenciones [si bien alguno que otro sí que estiró un poco las manillas del reloj].

Con este formato de 20 minutos límite por conferencia, una línea argumental definida y unos ponentes de excepción, a las 10.00 h del lunes, las expectativas depositadas por el público en el AGI empezaban a verse cumplidas. Además de los ‘favoritos’ del día: Paula Scher, Marian Bantjes, Kyle Cooper, Isidro Ferrer [fantásticos todos ellos] fuimos descubriendo cómo trabajan la creatividad diseñadores, quizás, menos conocidos o mediáticos. Es el caso de Joost Grootens, un arquitecto que llegó por casualidad al mundo del diseño y que hace unos atlas maravillosos; el de Chip Kidd, con el que no pudimos parar de reír; el de Lars Müller, cuyo trabajo editorial intenta recrear ‘nichos de belleza’ con un punto de vista crítico en conexión con el medio ambiente y los derechos humanos; el de Marion Deuchars y Angus Hyland, que nos mostraron cómo el diseño es una relación entre personas y que lo que realmente importa es disfrutar del proceso; el de otra pareja, la formada por Jessica Helfand y William Drenttel, que nos hablaron del diseño desde un punto de vista más filosófico, de la importancia de cuestionarnos ‘por qué hacemos lo que hacemos’, y del diseño como un motor de cambio.

En la primera jornada del AGI también estaba prevista la ponencia de Steven Heller, que finalmente no pudo asistir. El mismo Heller pidió disculpas a través de un comunicado y suplió su ausencia con un ‘regalo’ en forma de homenaje. Heller había hablado con Elaine Makatura, viuda de Saul Bass, y ésta le había cedido los derechos para la proyección de seis de sus títulos de crédito: Walk on the wild side, The man with the golden arm, Psycho, Vertigo, Goodfellas y Casino. Un cierre de lujo para un día que no lo fue menos y que no deja lugar a dudas de por qué el gran Saul Bass es una figura imprescindible del diseño.

Stefan Sagmeister fue el encargado de hacer los honores y abrir la segunda jornada. Lo hizo con su particular visión del diseño y la felicidad con su último proyecto: The happy film, un trabajo que muchos ya conocíamos… pero Sagmeister es mucho Sagmeister. El listón estaba alto para continuar una larga jornada de 13 conferencias. La grata sorpresa fue comprobar que ninguna desmereció. Entre lo mejor [desde nuestra particular visión, claro]: Marina Willer y sus diferentes proyectos para la Tate de Londres, Oxfam y su corto rodado en Finlandia; Paul Sahre, que nos mostró cómo divertirse trabajando y hasta donde puede crecer una idea con su proyecto para el grupo They might be Gigants; James Goggin y su brillante visión de cómo gestionar y aplicar el diseño en el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago; y Michael Bierut, que nos demostró cómo el diseño gráfico sí importa.

Queremos hacer dos menciones especiales. La primera corresponde al coreano Ahn Sang-Soo, que nos dejó atónitos y ojipláticos con unos proyectos que respiran poesía y que demuestran que el diseño asiático juega en otra división muy diferente a la concepción del diseño que tenemos los occidentales. Eso sí, con un nivel impresionante. La segunda mención no podía ser para otro que nuestro Javier Mariscal, quien con su sentido naïf de la vida y del diseño, el martes a las 18.00 h, puso el cierre a dos días repletos de ideas brillantes.

Os aseguramos que nuestro bloc de notas está a rebosar de frases que no tienen desperdicio. Entre los conceptos o consejos que se han repetido queremos destacar los siguientes: el ordenador es solo una herramienta, lo tangible tiene un valor que todavía no es alcanzable en el mundo online. Es importante creer en lo que haces y divertirte mientras trabajas. El proceso de aprendizaje no tiene límites; sólo los que tú decidas. Lee, permanece alerta de lo que sucede en el mundo.

El próximo año el AGI se traslada a Hong Kong, así que habrá que ir alimentando la hucha para no perderse las enseñanzas de este grupo selecto del diseño.

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+info: www.agiopen.com