Adtriboo, auge y caída del imperio del mercado de saldos

Cuando llegó Adtriboo algunos vieron la plataforma como una oportunidad, al considerar que esta abría una puerta a la «democratización del talento». Una forma de externalizar trabajos y de aprovechar las mejores ideas de un colectivo, con la ventaja de que al trabajar online desaparecen las fronteras pudiendo contar con profesionales de cualquier parte del planeta. Los medios de comunicación presentaban la plataforma con titulares de lo más atractivos como «inteligencia colectiva para crear». Una verdad a medias y en la que los profesionales del sector sólo veían una manzana envenenada.

Adtribooo proyecto de Almudena Oliván que satiriza la plataforma Adtriboo

Este es el caso de Almudena Oliván, una joven que decidió ganarse la vida como diseñadora gráfica, su pasión. Tras un ilusionante comienzo en su carrera fue viendo cómo «poco a poco, a lo largo de estos años, se ha ido deteriorando la profesión y cómo es muy difícil poder vivir de ello», explica.

En este entorno ya de por sí complejo, a Almudena le ha llamado la atención «la existencia de plataformas de crowdsourcing que dificultan aún más el desarrollo de la profesión». Y remarca: «Considero que la existencia de estas plataformas no suponen una alternativa válida a la relación tradicional entre cliente y diseñador, ya que banalizan el proceso y empobrecen los resultados».

De hecho, a modo denuncia, Almudena ha creado un proyecto alternativo, Adtribooocon triple ‘o’– y que desde aquí te recomendamos ver en adtribooo.es.

Parodia Adtriboo de Almudena Oliván
Las críticas de Almudena se suman a otros aspectos más que cuestionables. Por ejemplo, la falta de equidad de condiciones en la relación profesional/clientes ha sido una constante. Lo mismo ha sucedido con la calidad de los proyectos promovidos, por lo general con briefings muy pobres y una dotación económica a veces irrisoria, razones por las que poco se podía esperar del resultado final. Esta situación ha producido una sensación de pesimismo, de hastío y de rechazo en el sector, ya que aparentemente con un ordenador, casi ‘cualquiera’ podía diseñar un logo, echando por tierra el trabajo profesional. Y así, todo lo que el crowdsourcing podía ofrecer como interesante alternativa para conectar clientes con profesionales ha acabado relegado a un puro mercado de saldos.

Un mercado de saldos al que han acudido todos al reclamo de «diseño barato»no sólo Telepizza, incluso el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte se lanzó en 2012 a los brazos de la red para solicitar la nueva imagen institucional del INAEM por un precio de 1.000 euros–. Con una ventaja añadida para el cliente: «si no me gusta una propuesta, elijo otra; total, hay más de 100.000 profesionales donde elegir…». Pues así sucede.

Visto el caso de Adtriboo y el anuncio de la suspensión de pagos de la plataforma, no nos queda más que intentar ver la parte positiva. Y esta no es otra que, quizás, este tipo de plataformas que se presentaban como un filón, en definitiva, no lo son tanto. Ni para emprearios que muchas veces se ven obligados a dar marcha atrás a su proyecto/consurso al entender que el resultado no es el buscado. Ni para los diseñadores y profesionales creativos, que han experiementado en sus propias carnes lo que es vender su alma al diablo.

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  • Redondo

    Yo no celebraría tanto. Que haya fracasado la empresa no quiere decir que el modelo no funcione, la realidad es mucho más compleja.

  • Rodolfo Fernandez Alvarez

    Muchas de estas “startups” reciben en el inicio de sus brillantes actividades subvenciones. Sin importar las consecuencias de estos desarrollos geniales, ni el intrusismo en otras actividades económicas fuera de su ámbito menos si existe plagio o mala calidad de servicio, se trata de hacer funcionar el chiringüito intermediador digital cualquiera sea el resultado posterior. Se valora “la iniciativa innovadora”, planteando las “nuevas formas del comercio y la dinamización de la economía”, a través de las tan mentadas”nuevas tecnologías” de discursos, tras amiguerismos ministeriales (presuntamente). Se trata de reunir un equipo de desarrolladores informáticos con talento… hacer una bonita web y lanzar una campaña on-line, detrás hay supuestamente un iluminado oportuno, negociador y muy avispado ¿a que es un master en MKT digital del I+D? Puede ser el buen negocio temporal para la figura de marras, hasta que se le termine el dinero llovido…Lo que pase desde, en, dentro, hacia, o después ya no tiene importancia, sin medir las consecuencias es importante aprovechar mercado, pillar huecos, estar allí, siguiendo las tendencias. Igual después en la brecha de los grandes gurús autores de libros de ayuda en las tecnologías nuevas, el fracaso es parte del éxito. Ya habrá otro invento que aplane el talento y arrase “lo tradicional”: como era trabajar y recibir un sueldo o emolumento digno en las profesiones liberales. Ahora toca gratis y es la consigna. Desconfíe de las nuevas tecnologías en búsqueda de talento, lo que quieren es utilizarlo para su único beneficio I+D+I a el menor costo posible y si precia a cero euro.